viernes, 1 de abril de 2016

Los monitores de gimnasio

Llevo tiempo sin escribir, pero principalmente porque apenas he tenido tiempo. He tenido mil cosas que hacer y casi no toqué el ordenador. 

Hoy no me ha quedado otra que hacerlo para actualizar la lista de reproducción de mi iPod para ir al gimnasio, porque creo que llevo con la misma como que desde el verano pasado... yendo una media de 4 días por semana, ya la tenía demasiado saturada. 
Y precisamente del gimnasio quiero hablar hoy, para saber si soy la única indignada o hay más gente en la misma situación. 

Vengo fijándome desde hace ya bastante tiempo en la función de los monitores de gimnasio, no en los de actividades dirigidas, sino en los de las salas de fitness. 
El otro día especialmente me llamó la atención ver como el que estaba a la hora que yo fui, estaba sentado en su silla con el ordenador, sin preocuparse en absoluto. Justo al lado había una chica que se veía claramente que no llevaba ni una semana allí y estaba haciendo unos ejercicios, típicos de tutorial de Youtube: sentadillas, abdominales, flexiones... 
Hasta yo, que no soy experta en la materia, me fijé en que no solo estaba haciendo mal la ejecución del ejercicio, por lo que no conseguiría su objetivo, sino que estaba derivando en una postura malísima que seguramente al día siguiente tendría un dolor espantoso de la zona lumbar. 

Pues bien, el monitor miraba y ponía caras de desaprobación para sí mismo, sin corregirle la postura en ningún momento y volviendo a la página de Google en la que estaba. Entiendo que cada persona es libre de hacer los ejercicios como quiera, pero cuando se ve claramente que la ejecución es mala por desconocimiento y que existe un claro riesgo de lesión... ¿no deberían de corregirlo? 

Cuando vivía en Madrid, en el gimnasio al que iba los monitores no se metían en tus ejercicios, pero si veían que alguien realizaba mal algo o usaba una máquina de manera incorrecta por no saber y se pudiese lesionar, sí explicaban cómo debían de hacerlo. 

Me causa mucha, pero mucha indignación saber que hay gente hiper preparada, titulada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte o con el ciclo de formación profesional correspondiente, que está sin trabajo y que estos puestos de "especialistas" los hace gente que, en el mejor de los casos, ha hecho un curso de monitor de fitness de diez horas online. 

¿Alguien se atrevería a que le operase un auxiliar de enfermería o un celador? Es un ejemplo muy drástico pero para mí totalmente cierto. Y lo peor es que no solo no se frena, sino que se aumenta. Y en el mejor de los casos las lesiones son distensiones, sobrecargas... pero ¿qué pasa con las lesiones más serias? ¿Eso no es salud?