jueves, 10 de marzo de 2016

La Copa del Rey: formas de adorar tu trabajo

¡¡Ya estoy aquí de nuevo!! 

Llevo con gripe desde el domingo, pero gripe fuerte, de estar en la cama y no hacer nada. Hasta el martes por la noche no me levanté un ratito, y ayer salí veinte minutitos a pasear con Mía porque ya no sabía ni qué hacer en casa. Hoy he decidido quedarme porque tengo muchísima tos y apenas puedo estar un minuto sin toser con lagrimones incluídos, así que aprovecho para hacer el post de la experiencia de trabajar en la Copa del Rey

Como empecé hace poco con las oposiciones, ya sabía que esta convocatoria no era la mía. Así que no me dolió en absoluto invertir mis prioridades de febrero en dedicarle horas a mi trabajo: la gestión deportiva. Nada que ver con la justicia que es lo que preparo, lo sé. 

Lamentablemente, y más si eres chica y joven, el deporte no es algo estable, por mucho que te guste. Por eso hace meses decidí opositar, pero está claro que esto, que ya lo conocía de antes, iba a ser una excepción. 

Por suerte he trabajado ya organizando eventos deportivos, competiciones, torneos... haciendo campañas de marketing e imagen corporativa, gestionando la imagen personal deportiva de deportistas de élite... pero en un evento en directo de esta magnitud es como si fuese todo nuevo. 

Llevaba ya todo el mes anterior realizando mi trabajo con el Tour Caixa Bank, pero al fin y al cabo ahí las decisiones las tomaba yo y estaba muchas horas sola organizando los siguientes eventos, aunque a veces a contrarreloj, era algo más tranquilo. En la Copa en sí, todo cambia. Trabajas con un equipo y las decisiones tienen que ser inmediatas. Para bien o para mal pero lo que decidas no tiene vuelta atrás. Detrás de lo que tú haces está la emisión en directo por televisión y sobre todo, el público que acude al pabellón.

Hay ensayos, hay pruebas de luces, de sonido, hay reuniones... pero no hay segundas oportunidades. 

Aún así, es estupendo. Desde temprano empiezas a preparar el día que tienes por delante, que se concentra en el tiempo de partido. En la tele solo se ve eso, pero cada detalle depende de un equipo de trabajo que controla todo al milímetro. Y cuando te das cuenta, ha pasado volando, son las once y media y la gente se va a su casa. Te quedas trabajando, llegas a casa y sigues trabajando, ves las repeticiones de la tele, analizas los fallos que sabes que hay aunque nadie los haya notado. Buscas la perfección. Duermes 5 horitas y vuelve a ser un nuevo día, más difícil que el anterior porque tu margen de fallo es menor. Sobre todo si eres una persona muy exigente como es mi caso, que no te permites que nada salga mal. 

Hay cosas que dependen de ti, pero otras no y ves que después de tenerlo todo súper estudiado no está saliendo como debía pero no porque tú no lo hayas querido. Si un jugador sale del túnel en la presentación y decide moverse de sitio, algo que parece una tontería, ahí comienza la improvisación. Desde pista lo ves, ves que no va a ponerse donde estaba previsto, avisas a luces, ya no vale el foco que estaba planeado... pequeños detalles que desde la tele o desde la grada no se aprecian, pero en el momento hacen que quieras arrancarte todos los pelos de la cabeza. 

Pero aún así, soy muy afortunada. Me siento muy feliz de haber formado parte de este gran evento y ya ni me acuerdo de las horas sin dormir o de la mala cara que tenía por la mañana. Porque al final, haces lo que te gusta, trabajas en lo que has estudiado y sobre todo, disfrutas. 

1 comentario:

  1. Tuvo que ser alucinante!!! Son experiencias únicas!!! Y es una pena que no haya mas eventos seguidos porque es un trabajo en el que cada día es diferente. Cuidate esa gripe :)
    Un besito

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