sábado, 26 de diciembre de 2015

Cómo estudiar cada tema

Toma de contacto en la academia:

Si la primera vez que veo el tema es en la academia, subrayo los títulos y algún detalle importante que comenten, junto con las anotaciones en los márgenes. Para mí es imprescindible tener hueco en cada margen para poder hacer pequeñas anotaciones, como número de artículo, año, plazo, o cositas pequeñas, o marcar con alguna flecha el párrafo de al lado. Intento quedarme al máximo con el esquema básico del tema, para que al menos no me suene a chino cuando lo vuelva a leer. 

Primera vuelta: 

La de los colores. 
En la primera vuelta de cada tema, intento coger la estructura de los procedimientos, porque quedarme con todo el contenido es prácticamente imposible, así que al menos la idea general, los conceptos claves y las líneas a seguir. Para esto me acompaño siempre de tres subrayadores (amarillo para el texto, verde para los subtítulos y conceptos suuuuper importantes y naranja/coral para los títulos principales). También el rotulador rojo, para marcar las excepciones y los cambios importantes que haya introducidos a raíz de la última reforma. 
El resto de colores se supone que son para el repaso que doy al terminar cada tema, pero me cuesta a veces avanzar sin haber marcado por ejemplo una referencia a la legislación en morado o un plazo en azul. (¡¡Soy una maniática lo sé!!) 

Segunda vuelta: 

La de los Post It. 
Los esquemas básicos que son para saberse al dedillo, conceptos, y algún otro apunte importante que considere que sea importante ver a simple vista, en post it. El color depende ya un poco de lo bonito que quiera poner el tema (por ejemplo a un tema que odie siempre me gusta ponerle algún post it más cuqui para cogerle cariño... aunque sea forzado, jiji) 

Tercera vuelta y sucesivas: 

Memorizar, memorizar y memorizar. Siempre y cuando haya entendido todo antes. No soy capaz de aprenderse una frase de pe a pa sin saber qué significa. Mi padre me enseñó a estudiar de pequeña, además me acuerdo perfectamente que era en Primaria, el tema del agua y de los ríos para ser exactos. Él era capaz de aprenderse el Quijote en 15 segundos y recitarlo letra por letra al día siguiente, pero eso sí, en una semana no le pidieras que fuese capaz de acordarse de todo. En eso yo soy un poco igual, hasta que llegas a un examen y te falla una palabra de la frase y no sabes seguir... y sabes que por ahí no vas bien. Así que ante todo entender, saber bien lo que significa todo, el por qué, el cómo... y después memorizar. 

¿Qué método tenéis?



martes, 22 de diciembre de 2015

¿Cómo empezar a opositar?

Cuando te adentras en el mundo de las oposiciones, te surgen tantas dudas y te ves con tanto temario de repente que no sabes por dónde empezar. 

Como siempre, hablo de mi experiencia personal. Fue hace dos años cuando tuve mi primera intención de opositar. Después de la carrera, cuatro máster y el posgrado era hora de ponerse con algo que me fuese a dar una seguridad de trabajo. Llegué a la academia para informarme y sentí una sensación de "no me encuentro preparada para esto" así que después de seguir pensándolo, decidí que no era el momento. Seguí trabajando y empecé con la carrera de Derecho, aprovechando que me convalidaban algunas asignaturas de la otra carrera. 

Una vez llegó el curso de empezar tercero (este septiembre pasado) valoré otra vez la opción. Así que aparqué la carrera y me lancé con mucha más seguridad que la vez anterior. Me matriculé en la academia un martes y ese mismo jueves ya empecé las clases. Me dijeron que el primer día, la primera semana y el primer mes incluso, me sentiría perdida totalmente. Y así fue, gran punto el de avisar para saber que era algo normal. 
Además, con las reformas del pasado 6 de octubre los libros de temario no estaban actualizados entonces no me servía de mucho comprarme el temario para ubicarme. 

En ningún momento me planteé dejar de trabajar así que empecé a organizarme en mis días libres, cinco a la semana. Me di de margen hasta final de año para estar con el ritmo opositoril adecuado. Ahora mismo llevo tres meses y medio que considero de contacto. Sobre todo cuando te metes a oposiciones de Justicia sin ser licenciada en Derecho, aunque yo habiendo cursado dos años, tengo noción mínima de casi todo, pero hay algunos temas que se me escapan. Es decir, mis primeros tres meses han sido para: 

- Ponerme al tanto de todos aquellos conceptos básicos que pudiera desconocer o saber muy poco de ellos, pero que sin embargo voy a necesitar
- Hacerme con todos los temas de los que me voy a examinar y al menos, dar una leída de pasada para saber de qué trata cada uno (esto ya lleva su tiempo, en mi caso son 68) 
- Cambiar el hábito de estudio. Nunca dejé de estudiar y siempre lo he compaginado con el trabajo así que mis tiempos eran cortos y aprovechando espacios de ratos libres. ¡NO! Compré un cronómetro y empecé aumentando los intervalos y aprendiendo a estar sentada más de 45 minutos seguidos (soy un culo inquieto y eso lo llevo fatal) 

No sé si por suerte o por desgracia, empecé el 17 de septiembre y el 6 de octubre actualizaron la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Así que de entrada, los códigos de leyes procesales que ya tenía de la carrera, fuera. Me hice con los nuevos y tuve que invertir tiempo en dar una vuelta a los cambios que habían introducido. Más tiempo invertido en mi fase de "adaptación". 

Es una carrera de fondo, los resultados no son inmediatos y concienciarse de eso es tal vez el paso más importante que hay que dar. Para impacientes como yo, es muy muy difícil. Así que entrenar esta idea también es una tarea que hay que trabajar. No vas a tener tu plaza inmediatamente, hay que ser consciente de los sacrificios que cuesta y de otras cosas a las que hay que renunciar. Ser una persona organizada y constante y sobre todo tener una buena coordinación y fuerza de voluntad.




viernes, 6 de noviembre de 2015

Deporte y Estudio: El tandem perfecto

Hace mucho, muchísimo, que no me siento a escribir un artículo. Y esta no va a ser la primera vez después de meses. 
Compromisos profesionales me obligaron a dejar de lado el periodismo deportivo y poco a poco mi tiempo libre lo he empezado a invertir en una nueva tarea: las oposiciones

Después de años compaginando estudios y trabajo, he decidido que hay que empezar a pensar en un cambio. El deporte es un sector muy inestable en el ámbito laboral y aunque muchos digan que no, el papel de la mujer sigue estando en un segundo plano. Así que, en parte por obligación, mi formación como gestora deportiva y en el terreno de comunicación y marketing tendrá que pasar a ser ese plan B que complete la estabilidad laboral que empiezo a buscar. 

La imagen de un opositor es la de pasarse horas y horas sentado frente a los apuntes, en mi caso, soy demasiado inquieta para conseguirlo, así que sigo trabajando los fines de semana en el mundo del deporte y haciendo escapadas varias para despejarme porque considero que el bienestar con uno mismo es el punto básico para avanzar en el estudio. 

¿Qué mejor manera de conseguirlo que buscando el equilibrio con el deporte? Está más que demostrado y explicado que realizar ejercicio físico es un hábito saludable, pero más aún cuando tu "trabajo diario" depende de tu cerebro. 

El reloj biológico de cada persona marca los ritmos: por la mañana o por la tarde, pero siempre es bueno sacar un rato para oxigenarse. 

Entre otros beneficios, están los siguientes: 

- Reduce el estrés y la ansiedad. Una forma de desconexión física y mental, que evita que el cuerpo y la mente generen un estado ansioso que se refleje en la saturación del típico "no doy para más". 

- Mejora el funcionamiento del cerebro. El aumento del flujo sanguíneo, la quema de glucosa, el control de la respiración, el cambio de ritmo cardíaco... todas estas tareas están controladas por otra parte del cerebro que también tiene que ser estimulada. Activa nuevas zonas cerebrales y no solo se limita a unas pocas. Cuanto más ejercitamos el cerebro (todas sus zonas) mejor funciona. 

- La condición física ayuda a la motivación. El hecho de encontrarse en mejor forma física ayuda a la motivación y por tanto mejora el estado de ánimo. Ser opositor es una tarea que aunque requiere ejercicio mental, no consume toda la ingesta calórica que acumulamos en un día. Quemar estas calorías a través de actividades físicas genera endorfinas que funcionan como neurotransmisores y mejora notablemente la capacidad para retener conocimientos. 

Ya por último dejo un enlace de un artículo con el que comparto totalmente las ideas.
Se trata de un estudio de la revista Acta Psychologica en el que asegura que realizar ejercicio físico durante veinte minutos al día mejora en un 10% la memoria episódica de los adultos. 

 http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-10-20/esto-es-lo-que-pasa-en-tu-cerebro-tras-hacer-20-minutos-de-ejercicio_237138/

jueves, 15 de octubre de 2015

Papá, yo no quiero ser futbolista

Papá, yo no quiero ser futbolista


Aunque en casa no tengamos hijos con los que lidiar a diario, seguro que todos hemos visto cómo los más pequeños intentan entender el fútbol desde la sencillez del juego: una pelota, una patada… ¡gol!
En mi caso, tengo un sobrinito de cinco años con el que me puedo pasar tardes enteras sin aburrirme jugando al fútbol en el pasillo de casa. Al fútbol, a su fútbol. ¿Quién gana? Pues el que meta más goles, claro. No existen tarjetas, no existen normas, ni tiempos. Solo se puede golpear el balón con el pie, nada de manos, y a disfrutar. Qué bonita es la inocencia con la que entienden las cosas los niños.
También hay veces que vemos cómo niños que no conocemos de nada juegan en el parque con sus amigos o cómo al pasar por el patio de un colegio se pelean por ser quien domine el juego. Aunque lamentablemente, esto cada vez menos porque son más los que recurren a las consolas portátiles para jugar.
Y qué decir de los niños que salen de sus entrenamientos o los fines de semana abandonan el campo de fútbol de su barrio tras haber jugado un partido con su equipo. Aquí quería yo llegar.
Todo niño coruñés seguramente haya disputado algún partido en la Ciudad Deportiva de la Torre. Una zona muy venteada, pero llena de niños que van a hacer deporte. Y mayores. Allí estaba yo paseando con la caída del sol cuando me encontré con un padre que recogía a su hijo del entrenamiento.
o    ¿Has visto lo que hice, papá?
o    Sí, pero tienes que hacerlo así, como yo te explico.
o    Tengo que hacerle caso al entrenador.
o    ¿El entrenador? Ese no tiene ni puta idea.
o    Pero…
o    Ni pero ni nada. Aquí el que sabe soy yo, que para eso soy tu padre.
Las dos figuras: el entrenador y el entrenador no oficial. Muchos padres deciden pasar la tarde viendo el entrenamiento para salir de allí riñendo a su hijo por no seguir las directrices que le mandan en casa. “¿Quién sabe más, tu entrenador o yo?” Una comparativa que los niños no captan en toda su realidad, así que por supuesto recurren a la lógica infantil de “papá sabe más que nadie” porque así lo dicen en casa.
Lo fácil es salir de allí echando tierra encima de los compañeros o del míster y en muchos casos, desprestigiándolos. “Ese que juega contigo no vale para nada… ya verás como no lo ficha nadie” “A ese niño no le pases el balón, porque lo pierde” “No hagas caso de lo que te diga el entrenador, no sabe jugar…” No solo es una forma de que el niño, en edad de crecimiento no solo física sino mental, se nutra también de la falta de respeto hacia los demás que intenta inculcar el deporte. Y eso que se gana de niño es difícil quitarlo de mayor.
Lo que muchos padres, por ignorancia o por querer hacer oídos sordos a la situación, desconocen, es que los entrenadores sí saben. Son cada vez más los clubes que exigen la titulación en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte para formar parte de su cuerpo técnico, además del título de entrenador en su categoría correspondiente. El entrenador sabe cómo desarrollar las capacidades de un niño para que entienda el juego. Sabe cómo estructurar un entrenamiento para evitar que se lesionen. Saben cómo hacer entender los valores. Saben lidiar con uno y con otros quince niños más a la vez. Porque como sabemos, es un juego de equipo. Y todos tendrán que ir con la misma directriz. ¡Vaya caos si cada uno va entrenado de su casa y todos los padres gritan a la vez desde la banda!
Otros casos son que el niño pierda el interés por el deporte por la competitividad que le crean en torno a él. Lo más frecuente en los casos donde se impone que el benjamín de la casa tiene que ser futbolista porque su padre lo diga. ¿Y si quiere dedicarse al tenis? ¿O a la investigación química? Nada oye, que no es negociable.
o    Papá, yo no quiero ser futbolista
o    ¿Cómo que no? Pero mira Cristiano, Messi…
o    Sí papá, pero a mí me gusta jugar con mis amigos, no como tú me dices…
o    No tienes ni idea. Vas a seguir yendo a entrenar y verás cómo me lo agradeces…

El tópico de los padres es responder “yo quiero que sea feliz” cuando se le pregunta por la profesión que quieren para su hijo en un futuro. Pero otros, buscan ensuciar una infancia a base de todo aquello que el fútbol profesional pretende evitar. Se recalca la necesidad de que un niño que forme parte del fútbol base esté en su entorno y se habla de cómo lo pierde si ficha por un equipo fuera de su ciudad. Pero, ¿qué pasa con la formación como persona de un niño que sabemos a ciencia cierta que no seguirá con el fútbol?

Los campus infantiles: ¿negocio o sentimiento?

Los campus infantiles: ¿negocio o sentimiento?



No es novedad, pero sí que cada vez son más los futbolistas profesionales que se animan a crear su propio campus deportivo. Sucede en todos los deportes, pero sin duda, los más demandados son los de fútbol.
Algunos están respaldados por los clubes de la localidad, por fundaciones, por empresas privadas… Otros por clubes profesionales, que utilizan sus ciudades deportivas y el tirón de la “marca” para crear en los niños un sentimiento de pertenencia y de paso generar un ingreso extra. Muchos también llevan el nombre de algún futbolista profesional que cede su imagen, y normalmente se realizan en su lugar de origen. A veces, con suerte, el futbolista en cuestión se deja ver por las instalaciones para que puedan tomarse fotos y firmar autógrafos a los niños.
Mi duda es, ¿es una cuestión de sentimiento o de hacer caja? Los precios oscilan entre los 50 y los 100 euros por semana en su mayoría y suelen ocupar la mañana y parte de la tarde. Se realizan juegos de coordinación, partidillos, actividades lúdicas… todo para entretener a los más pequeños y en ocasiones muy bien organizados, que resultan ser un éxito.

Pero no todo es tan bonito como lo pintan. Son muchos los que se suben al carro viendo el filón que tienen los demás, buscando generar ingresos y mostrar el lado social más activo de la institución o la persona, que solamente pasa cinco minutos en una quincena y no se implica en las actividades, ni en la organización. Cada final de verano son más los padres que muestran un desacuerdo en la gestión de algunos de estos campamentos estivales. Lo peor no es el gasto de las familias, sino la desilusión de los niños. Eso sí que no se recupera con una nueva nómina a final de mes. Este verano seguramente podamos ver en el mercado nuevas ofertas de campus de fútbol. Y por supuesto, habrá que ir a la aventura. ¿Forman parte del equipo técnicos cualificados y experimentados en el trabajo con niños? ¿Están las actividades supervisadas por un psicólogo que entienda la capacidad de aprendizaje de los pequeños? ¿Realizan de verdad todo lo que venden como punto de diferenciación?

Las promesas de la Roja

La Selección Sub 19 volvió a dejar buenas sensaciones en los entrenamientos que se disputaron en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas entre el 2 y el 4 de marzo.
El grupo que dirige Luis de la Fuente se prepara para la Ronda Élite clasificatoria que se celebrará en Georgia del 29 de Mayo al 3 de Junio y donde una victoria supondría un billete para la fase final del Europeo de la categoría.
El próximo mes de abril se repetirán nuevos entrenamientos para ir dando forma a una convocatoria difícil de definir, ya que como afirmó el seleccionador “manejamos un gran número de jugadores de gran calidad”.
Mientras tanto, nos toca esperar recordando pinceladas de calidad que nos dejaron estos días vividos en el Campo C de la Ciudad del Fútbol.
Recordamos que estos jugadores son nacidos en los años 1996 y 1997, por lo que su salto a La Roja tardará años en materializarse y lo que ahora vemos como un camino más que predecible puede cambiar de rumbo con muy poco tiempo de margen. En esta convocatoria el FC Barcelona no aportó ningún jugador, algo inusual en las categorías Sub 21 y Absoluta. El Athletic de Bilbao aportó 4 jugadores, Valencia y Villarreal 3 jugadores y con 2 jugadores continúan la lista Espanyol y Real Madrid.
El miércoles 4, como es habitual en los días de cierre de concentración, se disputó un partidillo entre los integrantes del combinado nacional, que nos acercaron a las ideas que Luis de la Fuente tiene en mente para los partidos oficiales.
Uno de los equipos se formó con Simón en portería, San Emeterio, Vallejo, José Carlos y Akieme en defensa,Aleix, Roca, Sebas, Jurgui y Latorre en el mediocampo y Borja Mayoral, la perla de La Fábrica blanca, en el centro del ataque.
El equipo contrario estaba compuesto por Sivera, Marín, Meré, Xiker, Aaron, Rodri, Olavide, Pastrana, Cedrés, Nahuel y Villalibre.
Asier Villalibre: Es sin duda una de las perlas de Lezama. Con más de la mitad de los goles del equipo firmados por él, Villalibre es la referencia del Basconia, el segundo filial del Athletic de Bilbao. Llegó al club rojiblanco en 2011, procedente del Gernika Cadete donde firmó una gran trayectoria. En Lezama no descartan que pueda subir escalones por delante de su edad y acabar la temporada en el Bilbao Athletic, ya que es un jugador que tiene una gran afinidad con el gol. Su gran actuación en la Copa del Atlántico celebrada en Maspalomas a principio de año convenció a Luis de la Fuente para formar su dupla de ataque junto con Borja Mayoral.
Nahuel: Este argentino con nacionalidad española es el jugador más mimado de la cantera del Villarreal. Su soltura por la banda izquierda así como su buena colocación y control del balón le han hecho debutar con el primer equipo amarillo, al que llegó con 12 años procedente de Rosario.
Cristian Cedrés: Canario procedente de la UD Las Palmas. Llegó al Real Madrid en 2010 y no ha dejado de recibir halagos, gracias a su polivalencia en ambas bandas y la facilidad que tiene para colocar a la perfección los disparos fuera del área.
Pastrana: Su debut en Segunda División con el Alcorcón esta misma temporada y la exhibición en el Estadio de Santo Domingo dando la vuelta a la estrategia ofensiva que hizo que el Alcorcón pudiese empatar con el Mirandés, han puesto a este centrocampista en el centro de todas las miradas y han sido varios los equipos que se han interesado en él.
Antonio Marín: Desde 2010 forma parte del Almería, donde actualmente es parte del filial. Su disciplina y su polivalencia como central o lateral derecho le han llevado a participar en la pretemporada del primer equipo en Tailandia, además de ser un fijo indiscutible en las categorías inferiores de La Roja.
Jorge Meré: Central. Es la joya más cotizada de Mareo. Aunque tiene claro que su papel está en el Sporting B, este ovetense ya ha ido con el primer equipo, del que formará parte a partir de la próxima temporada.
Xiker Ozerinjauregui: Es junto con Asier Villalibre un valor en alza en Lezama y otro caso precoz en el crecimiento futbolístico. El Athletic quiere blindarlo porque no son pocos los clubes que se han interesado en él.
Aaron Martín: El lateral izquierdo del Espanyol es un claro ejemplo de que la factoría periquita comienza a dar sus frutos. Aaron es junto con Marc Roca, Rubén Duarte o Pau López el orgullo de los espanyolistas.
Rodri Hernández: Rodri es un medio defensivo que llegó al Villarreal hace dos temporadas procedente del Atlético de Madrid. Su juego atrasado viene dado de la función de equilibrio que pretende aportar en el equipo juvenil.
Olavide: Otro de los medios ofensivos de futuro. En su caso, las sanciones y las bajas han provocado que Jan Urban le convocase y le hiciese debutar con el primer equipo de Osasuna. Sin duda, uno de los jugadores más prometedores de Tajonar.




Futboleros por el mundo: Kevin García

Futboleros por el mundo: Kevin García



De Mallorca a Grecia. Ese es el viaje que ha emprendido a comienzo de temporada nuestro primer viajero: Kevin García (Palma de Mallorca, 8 de septiembre de 1989).
Ahora vive una nueva etapa en el Panetolikos FC, el equipo de la ciudad griega de Agrinio.
Agrinio no supera los cien mil habitantes y hasta  finales del siglo XX era una ciudad importante en  Grecia por su industria tabacalera. El equipo de  fútbol se fundó en 1926 para promover el deporte en  la gente joven y ahora, casi noventa años después de  su fundación, es un equipo profesional que forma  parte de la Super Liga Griega.
Pero volvamos con el protagonista. El fútbol siempre fue parte de su vida. A los tres años comenzó a dar las primeras patadas a un balón. Fue en el equipo de su pueblo, el Atlético Paguera, donde creció futbolísticamente hasta los diez años, edad a la que dio el salto al que, hasta ahora, fue su único club profesional: el RCD Mallorca.
“Durante esa etapa en el equipo de mi pueblo era seleccionado para la selección balear, con la que disputé los Campeonatos de España de la categoría alevín celebrados en Valencia, a partir de ahí, comencé mi etapa con el Mallorca”. Así recuerda el comienzo en el club bermellón, hace ya quince años.
En el Mallorca pasó por todas las categorías (infantil, cadete, juvenil y filial) hasta dar el salto al primer equipo de la mano de Michael Laudrup.
¿Cómo recuerdas ese día? “Fue el 18 de septiembre de 2010, un Mallorca – Osasuna que ganamos con un 2 – 0”.
La causa no era la más deseada. Laudrup contó con él por la lesión de los dos laterales que había en el equipo en ese momento, pero sirvió para que el equipo diese un paso en firme y al mes de su debut, renovó el contrato con el club por cuatro años más.
Hablando de posiciones… ¿siempre has sido lateral? “No. Era extremo izquierdo. Siempre jugué ahí hasta juvenil, que me pusieron de lateral, porque el entrenador veía que desarrollaría mejor esa función por mis características”
En 2014 finalizó su vinculación con su club de toda la vida, de su isla, su equipo de siempre.
La primera intención era esperar algo en España, pero con la llegada de esta opción surgieron las dudas. “Me lo pensé muchísimo porque era la primera vez que salía de mi isla”. Aunque el país no pasa por una de las mejores situaciones, tras informarse muy bien del equipo y de que podían ofrecer una seriedad que por la circunstancia del fútbol actual es difícil de garantizar, dio el paso. “No me arrepiento de haber venido porque estoy jugando mucho. Me hacía falta después de unos últimos años duros en el Mallorca”. Minutos, confianza y ganas de crecer. ¿Resultado? Dos goles y cuatro asistencias, motivos de sobra para no arrepentirse del paso que ha dado.
La situación económica y política que vive Grecia también afecta al deporte. Muchos equipos tienen problemas de dinero y con la temporada ya avanzada incluso, un equipo desapareció por no pagar a los jugadores. Kevin reconoce tener suerte, ya que su equipo es muy serio y no tiene deudas con la plantilla. En los estadios quizá sea donde más se nota, porque va poca gente y en el día a día se ve que la población sufre por la situación del país.
“Me gusta leer la prensa para saber lo que pasa, pero también es cierto que si vas por el pueblo se nota. Además los compañeros me hablan de estos temas”
Y eso que leer la prensa no es fácil por el idioma. Allí todo el mundo sabe inglés y es lo que hablan la mayoría de las veces. El idioma es muy complicado, ha aprendido lo mínimo para poder defenderse en el campo con los compañeros y hacer vida en el país, pero no es fácil. Aunque es el único español, hay muchos compañeros de habla hispana: cuatro argentinos, un colombiano, un boliviano, dos brasileños… eso hace que sea algo más fácil.
El día a día es llevadero. Por la mañana, clases de inglés. Por la tarde, entrenamientos. Pero la tierra tira. “Echo de menos a mi familia y a mi novia, hay días duros, pero con una llamada de ellos todo se ve de otra manera”
El modo de trabajar también es diferente al de España. Otro fútbol, otro juego. La Super Liga de Grecia ofrece un fútbol mucho más físico que el español. El técnico, Makis Chavos, busca mucho juego con el balón y parece que no va mal. El equipo está haciendo las cosas bien y se mantienen en una buena posición para la Europa League.

Eso sí, el fútbol no reina tanto como en España. El deporte por excelencia es el baloncesto, y más teniendo dos equipos fuertes como el Panathinaikos y Olympiakos. “Se vive mucho, sobre todo la Europa League.