sábado, 5 de julio de 2014

Lo quiero, lo compro.

DXT, sábado 5 de julio 2014

Lo quiero, lo compro.

Se quiere, se pide, se tantea… y se ficha. Así funciona el mercado de fichajes, sobre todo el mercado estival que gracias a su amplio plazo permite un margen mayor de ojear y negociar.
Aunque las pretemporadas comienzan más o menos a mitad de julio, tampoco hay que forzar la máquina y traer a cualquiera, se quiera o no. La cosa es, ¿quiere el míster a todos los jugadores que se están intentando traer?

Está muy bien querer a un jugador e ir con todo a por él. Y está claro que del dicho al hecho…
Sin embargo esta semana ha sido muy movida para todos los protagonistas. Suenan muchos nombres: Zuculini, Bojan, Lucas Pérez, Isaac Cuenca… Algunos como el ya fichado Roberto Canella se mantienen, y se mantuvieron durante la negociación, al margen de dar opiniones. Otros como Lucas Pérez, coruñés y del Depor, no ocultó en ningún momento su deseo de jugar en el Depor. El lado contrario llega por parte, por ejemplo, de Isaac Cuenca. No tiene muchas ganas de venirse a Galicia y así lo afirmó en los medios catalanes: “Ahora mismo no tengo presente las ofertas, estoy entrenando al máximo para poder estar a tope y demostrar que puedo estar ahí, si me dicen que no ya me miraré las ofertas, no me importa marcharme fuera de España”

Lo mismo afirmaba Sérgio Teles esta semana. “Fernando Vázquez me ha vacilado”. Explicando su negativa a volver al Deportivo al menos mientras el técnico continuase al frente. Estamos en 2014 y todavía le quedan cinco años… a aguantar. Modas de Lendoiro de contratos vitalicios que después, si los quieres bien y si no, disgustos para todos.  O como años atrás fichar jugadores era como coleccionar figuritas. Ya habría momento para deshacerse de ellas. Tal punto que casi había más jugadores cedidos que en la propia plantilla.


Un equipo de fútbol es como una empresa. A veces, no puedes elegir… pero en este caso, creo que el que más y el que menos tiene alguna solución a su problema, aunque para ello deba hacer las maletas. El hecho de estar a disgusto en un sitio no solo afecta a la situación personal. Desencadena una serie de factores personales, profesionales y colectivos. ¿Resultado? Una falta de cohesión con el resto del grupo que se ve sin duda reflejada en el trabajo global y en los partidos. Para qué vamos a tener jugadores que no quieren estar aquí, que ya de antemano informan de que su rendimiento no va a ser igual… 

Otros que ni siquiera estudian las ofertas, aunque solo sea para rechazarlas, como el caso de Cuenca. Y de pronto nos encontramos que en medios autonómicos de Cataluña dice que ni se lo plantea… Incoherencia. Quien no quiera venir, que se quede en su casa. Pero piezas ornamentales nos sobran. 

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