sábado, 28 de junio de 2014

Un Mundial de broma para España

DXT, sábado 28 de junio 2014

Un Mundial de broma para España

Cómo poner el punto final, negativo, a una inesperada actuación en un Mundial de fútbol. Los mejores en explicarlo, por mala suerte para nosotros, son los componentes de la Selección Española. A pesar de que grandes selecciones como Italia o Inglaterra, de las que tampoco se esperaba una temprana eliminación, España ha sabido cómo acabar de la peor manera.

Escuchaba el otro día en un canal de televisión que se han ido de Brasil con un buen sabor de boca, ganando a Australia. Qué menos. Aunque algunos como Gerard Piqué, por ejemplo, tomaban el sol en el banquillo en vez de atender a su equipo, algo que expone un desinterés total a lo que pudiera pasar en el campo y por tanto, afectarle a él.

Por no hablar de Cesc Fábregas, más centrado en recortar los flecos de su fichaje por el Chelsea y de hablar de cómo será su nueva vida como pupilo de Mourinho, foto con su nueva equipación incluida, en lugar de centrarse en lo que tocaba: el Mundial. Yo desde luego, crearía algún tipo de normativa que limitase que estas cosas pudiesen tomar protagonismo mientras se disputan otras que se consideran si no más importantes, al menos sí prioritarias por ser de desarrollo inmediato.

Jordi Alba y su ejemplo de cómo tratar a un periodista de larga trayectoria en el deporte como Matallanas, de Diario As, amenazándole con un dulce “Te voy a arrancar la cabeza”. ¿Es manera esa de tratar a una persona que cumple con su trabajo? Ninguna derrota justifica la falta de respeto a los medios de comunicación que se desplazan para observarles de cerca. Ser protagonista no significa tratar con inferioridad a los que no lo son, al menos, de forma directa.

Temas aparte los entrenamientos “de broma” donde lo principal no era trabajar físico o crear nuevas tácticas para amoldar a un grupo que viene de trabajar nueve meses cada uno por su lado. Lo principal, ver cómo se entrena con unas Google Glass...

Por no hablar de la ruta de compromisos que más que beneficio de rendimiento deportivo lo dan económico. Un tour por diversos lugares que solo suma horas de jet lag, falta de horas de sueño, menos descanso y falta de concentración. Hacer caja sí, pero como si llegar a un Mundial recién terminada la Liga fuese poco para tener que añadir una pretemporada internacional.

El remate final, la llegada al aeropuerto de Barajas. Además de los medios de comunicación, cientos de aficionados esperaban en la puerta de llegadas horas antes de que el avión de La Roja tocase suelo español. Y ninguno de ellos fue capaz de dar la cara y salir a agradecer su espera. Es muy bonito recibir a los aficionados cuando has hecho bien tu trabajo y estás contento, pero también hay que saber dar la cara cuando se ha hecho mal y sobre todo, agradecer a quien a pesar de todo, apoya en los malos momentos.

En mi opinión, los jugadores no han sabido estar a la altura de las circunstancias. 

Es inevitable que ellos controlen cómo se harán los entrenamientos o para qué firma patrocinadora, o a dónde hay que viajar para cumplir los compromisos previos al Mundial. Pero al menos, equilibrar con las cosas que sí están en su mano. Evitar faltas de respeto y mostrar un interés por participar en un torneo que aunque para algunos sea un mero trámite de camino a las vacaciones de verano, había gente que de verdad sí esperaba algo más (y no lo digo por mí, que ahora me tacharán de oportunista por resaltar las cosas malas de este último mes de la Selección). Seis años de éxitos no se pueden cortar así sin más. Hay que aprender a ser protagonista en las buenas y en las malas. 

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