sábado, 3 de mayo de 2014

Éxito en Abegondo

DXT, sábado 3 de mayo 2014

Éxito en Abegondo

Una vez más, el Torneo del Real Club Deportivo en sus categorías benjamín y alevín ha sido un éxito. Aunque este año la participación ha sido menor que los anteriores, la ilusión de los pequeños no ha sido menos. Más de 150 equipos llegaron el pasado jueves a la ciudad deportiva de “El mundo del fútbol” para hacerse con un puesto en la final de este torneo que ya suma, con esta, once ediciones, y con ello un notable reconocimiento a nivel de Galicia e incluso de las provincias limítrofes.

Durante todo el día equipos de toda la provincia de A Coruña, alguno de Pontevedra e incluso un equipo de benjamines procedentes de la comarca de El Bierzo, fueron pasando por los campos de Abegondo para disputar sus partidos de fútbol ocho. Lo mejor, la emoción que le ponen los niños a este tipo de partidos, como si de una final de Liga se tratase. Cada cual más motivado que el anterior y muchos con lágrimas cuando iban cayendo eliminados en la fase de clasificación por la mañana y en los octavos, cuartos y semifinales por la tarde.

Puede que alguno llegue a jugar finales de verdad de aquí a unos años, pero muchos de ellos probablemente abandonen la práctica del fútbol cuando el nivel de intensidad empiece a subir o incluso decidan que no les gusta este deporte. Son muy pequeños aún para saber qué va a ser el fútbol para ellos y decidir si quieren o no mantenerlo en sus vidas. Pero sin duda, el recuerdo de competir con cientos de niños de tu categoría en el mismo escenario en el que trabaja diariamente tu equipo es algo que no se olvida tan fácilmente.


Quizá en Valencia, Sevilla, Barcelona o Bilbao el hecho de que un club como el Depor organice un torneo para los más pequeños del fútbol base sea una tontería. Pero el ejemplo que vale es el más cercano. Creces y vas viendo que el fútbol profesional no es “tanto” como parece. Mientras eres niño, sigues los ejemplos más cercanos y son increíblemente buenos, aunque en la realidad no sean ni aceptables. La mentalidad de los niños hace que todo lo que les rodea tenga un toque especial que solo luzcan las cosas buenas, e incluso, las haga mejores. Bendita inocencia. 

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