sábado, 12 de abril de 2014

Cualquier motivo es apto para quejas

DXT, sábado 12 de abril 2014

Cualquier motivo es apto para quejas

Lo de las ruedas de prensa en el Deportivo es una especie de situación contradictoria. Se piden, se exigen y cuando la hay… nadie está conforme. ¿Cuál era el resultado que se pretendía? ¿Dar la noticia de que la deuda es inexistente y que todo este tiempo de silencio ha servido para reducirla?

Si el Consejo de Administración no habla ni dice nada en varias semanas sobre los temas relacionados con Hacienda, es malo. Pero si lo hace, es peor. ¿Cuál es el punto intermedio?

La cuestión principal es que, en general, estamos mal acostumbrados a la recepción de información de manera lógica. Lejos de hablar a ratos y de vacío, por el simple hecho de comentar porque sí en cada ocasión que haya de exponerse al público, Tino Fernández optó por convocar una rueda de prensa en la mañana de ayer para exponer la situación actual de los temas prioritarios del club: la deuda y los acuerdos. Y nadie parece estar conforme con esto.

Cualquier gestor de una entidad, sea la que sea, sigue este procedimiento para tratar la información. Nada de hablar en actos no oficiales, ni en cruces de pasillos donde no están presentes todos los medios interesados o donde no sea ese el tema principal. Tino es un hombre de negocios que sabe cómo tratar la exposición de datos y más cuando se trata de temas económicos, que siempre requieren un trato más delicado. Haya quejas o no, esa es la forma correcta, la que siguen la mayoría de clubes que hacen las cosas como hay que hacerlas, con orden y coherencia. Hablar sin tener nada nuevo que decir o para decir cosas a medias, resulta más problemático que permanecer callado mientras se trabaja en buscar una solución. No hablar no tiene que significar no hacer nada.


Pero siempre hay algo que no está a gusto de todos. Y mucha es la gente que habla de Hacienda como si fuese llegar, firmar y que la deuda desapareciese en cuestión de días o de horas. El proceso es complejo y largo y es muy fácil hablar sin haber visto las cuentas de años anteriores de manera detallada. No echar un ojo por encima, sino sentarse a leerlas con detenimiento y ver las incoherencias que se presentaron en ellas, como por ejemplo la cantidad ingente de material de oficina que figuraba y que indudablemente era una forma de tapar otros gastos. Unas cuentas que si de cara al público no eran viables, en su análisis interno y confidencial seguramente lo serían menos. 

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