sábado, 29 de marzo de 2014

El ligamento cruzado: la lesión maldita y la lesión de moda

DXT, sábado 29 de marzo 2014

El ligamento cruzado: la lesión maldita y la lesión de moda

Si hasta hace unos años era habitual escuchar hablar de roturas de menisco, ahora parece que el ligamento cruzado ha ocupado el puesto. La rotura total o parcial del ligamento de la rodilla parece que se ha convertido en un protagonista no deseado en los partidos. La causa, desconocida, ya que las mismas posibilidades había antes que ahora: mal estado del campo, caídas no controladas, colisiones, influencias en la mala sujeción del calzado… miles de hipótesis y ninguna certeza.

Y en los últimos días, Real Madrid y Barcelona, como no podía ser de otra manera, saltan al escenario de noticias de actualidad. Primero Jesé Rodríguez. No quiero ser mala, pero ya dije que el karma hace dar y hace recibir… El chico se lanzó al vacío viendo sus éxitos inmediatos, hablando de un futuro en la Selección a corto plazo, de aspirar al Balón de Oro en los próximos años… y rotura de ligamento cruzado tras una caída en una acción con el rival del Shalke 04 Sead Kolasinac.

Esta misma semana y ante el Celta de Vigo y también a los pocos minutos de partido, era Víctor Valdés quien daba el susto. Y efectivamente, una grave lesión que además, hace que cause baja segura para el Mundial de Brasil este verano, lo que abre otro debate: ¿quién va a sustituirle?

Pero los grandes, como para todo, no tienen problema. Ambos tardaron poco en ponerse en contacto con el cirujano del momento, que parece que hará caja como este ritmo de lesiones siga igual. El doctor Ulrich Boenisch es considerado una eminencia en este tipo de operaciones. Prueba de ello que jugadores de nivel, como Khedira o Schweninsteiger, y muchos más, sobre todo alemanes han pasado por su mesa de operaciones en la clínica de Augsburgo. Un gran cirujano y todos los medios del mundo, independientemente de su coste, disponibles para que la recuperación se haga lo más llevadera posible.


El afán de superación y las ganas de completar con éxito una rehabilitación larga (hasta seis meses) y complicada, porque los resultados no son inmediatos, llega en casos de menor impacto mediático. Y aquí, por desgracia, tenemos para elegir. Diogo Salomao no pudo disfrutar de su segunda etapa en el Depor con toda la tranquilidad que hubiese deseado. Una baja que se notará en lo que resta de temporada y una recuperación que ya va marcando fases. Pero un caso más llamativo es el de los delanteros salidos de la cantera deportivista: Álvaro Lemos, Luis Fernández y el último en pasar por este mal momento, Álex Pérez, operado esta misma semana. Estos chicos retroceden un nivel de ‘valor’ de cara al público para centrarse en una recuperación difícil, solitaria y sobre todo dura, con ganas de abandonar y tirar la toalla. 

Al compatibilizar el fútbol con otras cosas como estudios, las horas que de manera habitual invierten en su trabajo con el equipo no llegan a nada. Sacan tiempo de donde sea: días libres, horas muertas, vacaciones… No hay pausa en la recuperación. Y no solo su tiempo, sino también el de fisioterapeutas y readaptadores. 

Aquí me viene a la cabeza todo el trabajo del fútbol base: médicos y fisios buscan dar el alta médica para pasar a la fase de readaptación, con Nando, el readaptador de los jugadores de la cantera, que día sí día también los tiene en el gimnasio trabajando a tope para saltar cuanto antes a los terrenos de juego. Una sinergia perfecta entre jugador y personal del club. No es su lesión pero su implicación en recuperarla es máxima y no dudan en dejar de lado sus ocupaciones por trabajar con ellos para ayudarles en su recuperación. Un trabajo difícil y que, por el simple hecho de no ser una “estrella mediática” pasa a un segundo plano y se ejecuta en el más profundo de los silencios. De repente, apareció recuperado. Pero, ¿cuántas horas de trabajo y de esfuerzo llevan detrás? 

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