sábado, 4 de enero de 2014

Queridos Reyes Magos...

DXT, sábado 4 de enero 2014
Queridos Reyes Magos…

Por fin se ha ido 2013. Un año malo para muchos, algo mejor para otros… Pero ya nos lo hemos quitado de encima, ¡al fin! No hemos podido darle la oportunidad al nuevo año de saber con qué sorpresas viene, pero por supuesto la idea es que este dos mil catorce sea mejor que el anterior. Vamos, como siempre. En lo que rodea al Deportivo no sería difícil superarlo: descenso, concursal, fin de ciclo… Pero los factores que rodean a la sociedad deportiva no se prestan a ello.

La magia que llena una noche como la de mañana, la Noche de Reyes, permanece cuando la ilusión sigue viva. Los niños son felices esperando sus regalos que llevan esperando desde días atrás. Juguetes, libros, muñecas, videojuegos… y seguro, no serán pocos los que pidan algún balón o alguna camiseta de su equipo.

En este caso, los mayores, solo podemos pedir una cosa: continuidad. Es un momento difícil, verdaderamente complicado por la situación con Hacienda, con los acreedores que no quitan ojo a cada movimiento de dinero y con el próximo cambio de “reinado”.

Unidad, coherencia y sentido común. No pedimos más. Esta guerra de acusaciones ya no es algo que se ve en los círculos más íntimos, sino que esta situación de batalla abierta entre unos y otros está superando barreras y llegando a los rincones más inesperados. ¿Qué imagen tendrá alguien que lo vea desde fuera? Quedan escasas tres semanas para las elecciones y los trastos ya vuelan de una cabeza a otra. Y en medio, una afición, una ciudad y miles de personas que inevitablemente se ven salpicados, a la espera de que la situación se solucione pronto.


El mejor regalo de este año no será nada material. La continuidad de un equipo que suma más de cien años y que se acerca peligrosamente al precipicio. A diferencia de que alguien lo rescate, con estas discusiones continuas (y públicas) no lo alejan de la caída, sino que lo empujan más. La unidad de que todos vayan en la misma línea será la única manera de salir adelante. Cuando una cuerda es tirada desde ambos extremos sin ceder ni un solo momento, finalmente, rompe. Y esta cuerda está ya en el límite de tensión. Un  par de tirones más y empezará a partir. 

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