sábado, 25 de enero de 2014

Qué fácil es especular

DXT, sábado 25 de enero 2014

Qué fácil es especular

Llegamos al fin de una semana difícil e importante. Días de completo cambio, o más bien, de antesala al cambio. Por ahora, apenas novedades y las pautas de trabajo y de funcionamiento son las mismas. Normal, ha pasado muy poco tiempo y materialmente no ha sido factible realizar cambios notables. Ni tampoco acciones cuyo resultado sea transcendental para el futuro próximo del equipo.

Sin embargo, la principal conclusión que saco de esto es: “Qué fácil es especular”. Estoy realmente sorprendida por la facilidad que tiene la gente de hablar de lo que no sabe, y si no lo sabe… lo inventa. Un hobbie propio de España, así que no debería resultar extraño. Eso o yo me he perdido una gran cantidad de información que el Real Club Deportivo ha dado sobre todo lo que va a pasar de aquí a final de temporada. Y en los próximos años.

Aclaro antes de nada que ni ataco ni defiendo ninguna de las candidaturas que se presentaron al cargo de máximo responsable del club, así que opino desde la objetividad de ver la situación desde fuera… Antes, el principal problema para la elección de Tino Fernández era que nadie conocía su gestión, que no tenía experiencia en el sector deportivo, que no sabría llevar al Deportivo… Un montón de trabas creadas del desconocimiento. Ahora, y tras su elección, de repente todas esas personas saben hasta el color de la corbata que se va a poner para acudir a su primer partido como presidente.
Inventar, especular, presuponer… como queramos llamarlo. 

¿Cuál es el fin? Principalmente porque todas esas informaciones erróneas que se arrojan a la opinión pública, son falsas y carentes de fundamento. Pero lo peor es que si hasta ahora lo extradeportivo dificultaba la concentración a la hora de pensar solo en conseguir los tres puntos en cada partido, esto no hace más que continuar la inestabilidad. Sea posible o no que los supuestos cambios de los que se habla, sean para bien o para mal, se conviertan en realidad, lo único que se hace es dañar la unidad de las personas que quieren al equipo, dañar el entorno de trabajo y cerrarse en banda ante la oportunidad de darle al nuevo consejo de administración un margen de tiempo para poder opinar con coherencia sobre los hechos.



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