sábado, 28 de diciembre de 2013

La incertidumbre del cambio

DXT, sábado 28 de diciembre 2013

La incertidumbre del cambio

Vamos a finalizar dos mil trece mentalizados de que este mes de enero será el cierre definitivo de una etapa. Cambiamos de presidente. Cambiamos de directiva. Cambiamos de rumbo antes de que el barco tome definitivamente camino a la deriva y haya que salir huyendo de él.

No todos los cambios son, como mucha gente piensa, negativos. Sí, por supuesto que un cambio malo es una opción, pero ¿qué necesidad hay de comenzar con esa idea? Muchos, por edad, no conocemos otra cosa que este Deportivo, el de Lendoiro, el Super Depor que llegó a Europa gracias a los éxitos deportivos. Entonces, como es evidente, no podemos comparar, nacimos con esta etapa y no hemos vivido más Depor que este. Pero el hecho de no conocer no implica negarse rotundamente a aceptar que todo se acaba, para bien o para mal. La situación es difícil, venga quien venga. El hecho de ser el sucesor de un presidente que mejoró y posicionó al club siempre tira para atrás. Sin embargo, hay que aceptar que este cambio es y será necesario. Nuevos puntos de vista y una inyección económica que permitirá remodelar una estructura que tiene que adaptarse a la situación actual. La base del éxito en esta nueva etapa será el respeto que ya de antemano se ha perdido juzgando un proyecto que conocemos teórica, pero no prácticamente. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse, pero para eso ha de disfrutar de una oportunidad.


¿Por qué nace el rechace? Cuando una persona se mantiene ligada a un cargo durante tanto tiempo, existe gente que “personaliza” al club y lo identifica con la persona. Cuántas veces hemos oído: “Sólo sigo al Real Madrid por Cristiano” o “Me gustaba el Manchester de Beckham”. No es lo mismo, pero sí similar. La identificación de unos colores con un futbolista que los lleva es algo habitual, lo vemos normal. Nunca veremos a Adidas vistiendo a Florentino Pérez, porque los presidentes, salvo en Coruña, no fidelizan. 

Tantos años han llevado a identificar club y consejo como un todo, ligado a la afición para lo bueno y lo malo. La señal inequívoca de que el cambio es necesario y urgente es ver cómo se parte la afición, se divide y se crea este espectáculo de acusaciones en todas las líneas y en todas las direcciones que sólo hace daño a lo más importante que previo a esto tenía el Deportivo: la unión. 

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