sábado, 2 de noviembre de 2013

El numerito del mes

DXT, sábado 2 de noviembre 2013

El numerito del mes



Joseph Blatter. Presidente de la FIFA desde el año 1998, y hasta ahora, ejemplo de cómo tratar el fútbol de manera diplomática. Décadas trabajando en tener el respeto de clubes, federaciones y demás partes del mundo del fútbol para estropearlo en apenas tres minutos.

"Leo es un buen chico. Juega muy bien, como si estuviera bailando. El otro es como un comandante" "Uno gasta más en su peluquero que otro, pero no puedo decir quién es el mejor. Yo prefiero a Messi"

Unas declaraciones muy poco profesionales si salen de la boca de un cargo que debería mantener sus preferencias en un segundo plano. Al menos, de cara al público.

El caso es claro, diferenciar cuándo actúas como máximo dirigente de una institución mundial y cuándo hablas en un círculo más limitado de tus opiniones personales, porque por supuesto, nadie le priva de tenerlas. Sólo de dónde expresarlas. Aquí no se trata de que a diferencia de un comentarista deportivo o un entrenador, pueda expresar públicamente su posición o su indiferencia ante jugadores mediáticos. Su cargo así lo requiere: saber cuándo hablar y cuándo mantenerse al margen de la situación.Poco valor adquieren sus disculpas cuando el daño ya está hecho. Seguramente, disculpas derivadas de las explicaciones que pidieron los afectados de manera indirecta: la Federación Portuguesa de Fútbol y el Real Madrid. El protagonista de la historia, respondió, pero con goles.

Blatter se ha delatado. Su intervención ha manchado tanto su nombre como el de la institución que preside. Da igual que haya sido Cristiano, Messi o cualquier otro el elegido para protagonizar los comentarios de tal polémica.

Admito que no soy en absoluto devota del portugués, pero esto ha dejado libre de dudas que no solo hay que saber presidir, sino aparentar ser un buen presidente.


Como todos, podrá tener o no una opinión propia acerca de cualquier jugador de fútbol, tanto en su faceta profesional como en su faceta privada. A pesar de que esto haya sucedido en un acto privado, su participación en él sigue siendo en representación a su cargo.

¿En qué lugar queda la objetividad de la FIFA al otorgar el balón de oro cuando su propio presidente ha expresado públicamente su preferencia por uno de los candidatos? Mientras la silla del señor Blatter se tambalea, la de Michael Platini espera ansiosa que pueda cambiar de despacho. ¡Qué afortunado se sentiría si se resintiese el cargo del suizo! Otro que también tiene un historial antiprotocolario que ha dado que hablar, pero qué mejor ejemplo tiene para aprender… 


Cada vez es más cierto eso de que cuando no hay nada agradable que decir, mejor callarse. El silencio puede ser mejor que cualquier comentario. 

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