jueves, 31 de octubre de 2013

Muy poco iguales

DXT, sábado 28 de octubre 2013


Muy poco iguales

Es evidente que los ojos cambian según a quien se mire. Una vez más, el deporte español se ha puesto en evidencia a sí mismo en lo que se refiere a sus organizadores.
Estoy plenamente convencida de que si Muñiz Fernández ejerciese de colegiado en Segunda División o incluso en la propia Liga BBVA, pero en un partido menos “mediático” como por ejemplo, un Rayo Vallecano – Almería, el incidente de la última jornada no hubiese sido más que el cabreo propio del día. Defienden a capa y espada la igualdad entre clubes, esa que nos hacen ver, y la homogeneidad entre las competiciones profesionales dentro de sus limitaciones. Pero cada vez son más los hechos que delatan los favoritismos. Otros temas que han ido saliendo a lo largo de las últimas temporadas, los podemos pasar por alto, tales como el área espacio-temporal que los medios de comunicación dedican a cada equipo, sea o no noticia, que los mejores horarios para disputar partidos siempre se los lleven los mismos, porque son los que venden audiencia, o el reparto de beneficio económico de los ingresos generales de publicidad y patrocinio.
Ha tenido que pasar lo de siempre: primero el Fútbol Club Barcelona y después el Real Madrid, quienes casualmente estuvieran en el medio de la polémica. La sanción del colegiado, seis jornadas sin ser designado para arbitrar ningún encuentro y el resto de la temporada sin poder mediar en los partidos que los dos anteriores más el Elche, se hace ver como un castigo por perjudicar a los ilicitanos. Pero lo único que interesa, por variar, es sacar del medio de los indicios que puedan acusar a los “intocables” como protagonistas de cualquier revuelo.
¿Cuántas veces ha sido, por ejemplo, el Deportivo víctima de errores arbitrales? Pero claro, no somos nadie. Qué más da que nos roben. ¿Para qué hacer las cosas bien? ¿Para qué analizar los errores de cada partido? Sólo importan dos o tres.

Esto comienza a parecerse cada vez más a todas las reformas legislativas. Como la de Educación: o tienes la suerte de nacer en una familia que te pague los estudios, o te quedas sin poder cursar una carrera. Aquí, lo mismo. O eres Florentino o Rosell para manipular a tu antojo, o te toca aguantar lo que te echen y que te mientan en la cara. 

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