sábado, 7 de septiembre de 2013

Al enemigo, ni agua

DXT, sábado 7 de septiembre 2013

Al enemigo, ni agua

O lo que es lo mismo, ni agua ni datos. Que el Depor está en un momento delicado no es ninguna mentira. Y desde fuera es como se ve. Incluso en Murcia, próximo club que se enfrentará mañana al equipo, club y aficionados son conocedores de los malos rollos que existe entre el presidente y algún medio de comunicación y otras dificultades que tiene o tuvo el equipo en este arranque liguero, y que no deberían pasar fronteras de Coruña hacia fuera.

Está claro que a la hora de competir con alguien aparentemente fuerte, el rival lo que quiere es ver cómo un candidato al éxito está mal. Por eso, los demás equipos de la Liga Adelante disfrutan cada vez que salen a la luz datos no favorables al Deportivo. Los trapos sucios se lavan en casa. Eso es algo que se ha dicho siempre, y que por supuesto, es muy cierto. Todos quieren hacer leña del árbol caído y por eso, cuanto menos sepan, mejor. Un gran error culpar a terceras personas, independientemente de que fuese o no cierto. Si realmente en el no-fichaje de Alex Geijo fue determinante la ausencia de Fernando Vázquez, no era ni el momento ni el lugar para decirlo. La duda que tengo, es si el entrenador sabría de esto o se enteró por la prensa. En cualquiera de los casos, esto solo tenía que haberlo sabido él y en ningún momento enviar esta información abiertamente a todos los que quieran hacer uso (bueno o malo) de ella.

Nos quejamos de que desde fuera intentan hacer daño al club, pero por desgracia, se están dando todas las facilidades para ello. Hacer viajar a un jugador sin la mínima garantía de que su fichaje fuese factible, en el último día hábil para las operaciones de compra-venta. Rescindir contrato a miembros de la plantilla con un margen de diez minutos para poder negociar con otro equipo, lo que es prácticamente imposible. Mucho más sencillo, al menos en el caso de las salidas, haberlas dejado cerradas con tiempo y todos felices. Nadie saldría mal parado ni nadie tendría motivos para criticar la forma de hacer las cosas. Pero esto es habitual: siempre todo a última hora. Como el intento de traer a Lucas el último día del mercado de invierno, llamando a su agente a las ocho de la tarde, con un margen mínimo para la negociación.


¿Que los Administradores tengan su parte de culpa? Puede ser. Pero siempre se han mantenido firmes a la hora de recalcar que para que hubiese llegadas, antes tenía que haber salidas. El problema es confiar demasiado en un poder que ha ido a menos con los años. Ahora la autoridad es compartida, y parece que una parte no está dispuesta a ceder ante presiones, piden hacer las cosas bien y con tiempo. 

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