sábado, 17 de agosto de 2013

Gracias

DXT, sábado 17 de agosto 2013

Gracias

Si por algo apostó en la última década el Deportivo fue por creer y confiar en jugadores cuyo nombre apenas era conocido, jóvenes, con poco rodaje en el terreno profesional y muy lejos del perfil de “galáctico”. No son los únicos, no. Otros clubes deciden captar valores, creyendo en ellos pero no al cien por cien. Primero pasarán la prueba del filial, para saber su potencial de cara a una maduración futbolística que es lo que realmente les interesa a los grandes.

De este sistema llegaron Arbeloa o Filipe, por ejemplo, ambos con pasado en el filial madridista. Adrián López, otro chico que con menos de veinte años llegó a Coruña sin ser conocido más allá de su pueblo. Estos son solo algunos de los ejemplos más recientes, que tuvieron en Galicia su punto base para coger impulso hacia una carrera que les está dando muchas alegrías.

Otros sin embargo, se fueron del mismo modo en el que llegaron: sin lucirse en el campo y sin haberse ganado un puesto en el panorama nacional.

Más allá de la figura futbolística, está la persona, que es lo que quedará en el momento que el fútbol se acabe. Los valores que cada persona tiene y lo que puede aportar gracias a ellos van a ser lo único que acompaña toda la vida. Y aquí aparecen las diferencias. En este verano, durante el cambio en una etapa difícil, muchos buscaron la salida teniendo en cuenta la inestabilidad económica y como es lógico, protegiendo su futuro a tiempo. Riki y Aranzubía son ejemplo de irse de la mejor manera: dedicando cinco minutos a despedirse de una afición, una ciudad, un club, resumiendo, de la que fue su casa. Invertir este poco tiempo se convierte en un gran gesto que otros muchos no han sabido gestionar: agradecer la confianza depositada en ellos durante años. 

Porque para bien o para mal, gracias a su paso por el Deportivo comenzaron o comenzarán una nueva etapa. 
Puede que esta sea buena o quizá no tan buena, pero una formación adquirida en un club histórico, con grandes profesionales como técnicos, merece al menos unas líneas de despedida, ya que hacerlo personalmente no siempre es sencillo. Ser humilde y agradecido en lugar de irse por la puerta de atrás y acompañar la salida de comentarios y declaraciones inapropiadas. Nunca se sabe cómo girará la vida para saber si hay que volver a los sitios pasados. Gracias a esos jugadores que han decidido invertir un poquito de su tiempo para acordarse de todas esas personas que han trabajado para ayudar a su progresión personal y que cada domingo han estado pendientes de sus movimientos.






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