sábado, 8 de junio de 2013

¿Y ahora qué?

DXT, sábado 8 de junio 2013

¿Y ahora qué?

Mayo de 2012, se materializó un ascenso que estaba apalabrado desde final de la temporada anterior. El “voltaremos” fue una promesa sincera y que se cumplió en el mínimo tiempo posible, un año. Agosto de 2012. Comenzaba una temporada cargada de ilusión en la vuelta a Primera, con el claro objetivo de no volver a irse. El deportivismo apoyó más que nunca a su equipo en el paso por la categoría de plata y parecía que la vuelta era para quedarse. Coruña necesita al Depor y el Depor necesita a Coruña. Y esto se materializó con un apoyo incondicional. Poco a poco empezó a torcerse la situación y los objetivos cada vez estaban más lejos de la realidad, pero solo en el ámbito deportivo, reflejado en resultados, porque el nexo de unión equipo y afición estaba más fuerte que nunca.


¿Qué pasaría si Fernando Vázquez cogiese al equipo tras la destitución de Oltra? Esa pregunta se repitió miles de veces cuando con su llegada se comenzó a respirar. El paso de Domingos Paciencia por el banquillo de Riazor fue una pérdida de tiempo de cara a la recuperación. Sí. Pero no hay vuelta atrás, por más que esa pregunta se repita y la respuesta sea que de no haber tenido esa confianza en el entrenador portugués, el equipo ahora estaría salvado. Las cosas suceden por algo y sólo queda mirar para delante, todo lo que queda atrás es simplemente una referencia para observar los errores y evitar caer de nuevo en ellos. Nunca para plantearse el “y si…” porque incidir en las equivocaciones de esa manera no es positivo, sólo si esto se transforma en punto para coger el ritmo hacia arriba. 

Lo que está claro es que este verano hay que trabajar en una reestructuración a fondo. Y desde mi punto de vista, el pilar fundamental de este trabajo se llama Fernando Vázquez. Pocas personas aceptarían con tanto optimismo coger a un equipo de “tercera mano” con la cuenta atrás activada y la temporada claramente avanzada. Si alguien confió en este proyecto de “pódese” desde el lado técnico, ese fue él. Esa confianza ahora debería ser devuelta en forma de continuidad. No entiendo ni la duda que se plantea de que el técnico gallego no vaya a seguir al frente del equipo. Básico es definir un proyecto desde ya, donde se ampliasen ideas y no se dejase la gestión de la mano de personas ajenas a la entidad que desconocen las necesidades internas, como pudo ser el caso de Jorge Mendes y su proyecto de adaptar el equipo a los jugadores y no los jugadores al equipo. Analizar las carencias y buscar la solución es la lógica que se omitió en esta llegada masiva de sus representados. Configurar una plantilla sólida no es cuestión de dos horas, sino que es un trabajo de continuidad y donde el técnico es la base. ¿Quién mejor sabe qué necesita el equipo? ¿O qué va a necesitar para reforzar sus esquemas? El nuevo proyecto debería priorizarse en la confianza. 

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