sábado, 25 de mayo de 2013

Recortes


DXT, sábado 25 de mayo 2013

Recortes

Esta semana me he quedado sorprendida con los límites que ha fijado el Consejo de Administración del Real Club Deportivo. Seguro que no soy la única. Está muy bien hacer un balance de los gastos que está llevando a cabo el club y que realmente no aportan el beneficio que deberían. Pero el caso de eliminar la línea de wifi para los medios de prensa, me parece excesivo. 
El Consejo de Administración hace su trabajo, pero ¿dónde está el límite? Debería ser a partir del momento en el que empieza a adentrarse en el trabajo de otros profesionales. Y más sabiendo que en Riazor no se puede contar con una cobertura de móvil 100% activa. Un estadio de fútbol no es solamente un lugar de ocio, sino que mucha gente también lo hace por trabajo. Y para ello, como profesionales, deben de disponer de una serie de recursos que a mi entender son imprescindibles. Si los horarios de los partidos lo permiten, periodistas y fotógrafos pueden desplazarse a sus respectivos centros de trabajo para poder realizar su trabajo. ¿Pero qué ocurre cuando un partido termina a las doce de la noche y todo ha de ser enviado desde la misma sala de prensa de Riazor?

En mi opinión, es el punto más incoherente de las medidas que han anunciado. A los profesionales hay que cuidarlos por la simple razón de que en el momento que no hagan bien su trabajo por falta de recursos o eliminación de los mismos, serán los primeros en salir a juzgar los errores. Suprimir el presupuesto destinado a suscripción a un periódico o comidas de directivas donde el número de personas parece más propio de una boda, me parece algo totalmente prescindible.

Al igual que esta, otras cosas contradictorias aplicadas al juego. Los desplazamientos a otras ciudades, por ejemplo. ¿De qué sirve reservar un buen hotel con todas las comodidades si contrasta con un viaje de lo más lamentable? El pasado fin de semana, me comentaban las quejas de los jugadores del Espanyol por el vuelo Barcelona – Coruña: incómodo, con espacio limitado y con presión en las rodillas de tener que encajar a presión las piernas entre los asientos. Eso sí, hotel de cinco estrellas para descansar. 

También el caso del Juvenil A en el viaje a Pamplona. Más de ocho horas de viaje y apenas diez para descansar después de tantos kilómetros. Algo que en los últimos días se ha hablado también para evitárselo al Fabril, que debe viajar a Cornellá la próxima semana. Está claro, no es viable disponer de un avión privado para cada entidad deportiva de España, pero a veces hay que valorar otros recursos que se le proporcionan al profesional para que realice su trabajo a pleno rendimiento.

Ni un periodista puede desarrollar su trabajo si le quitan medios básicos como la conexión a internet, ni un futbolista puede estar al máximo en un partido después de tener más horas de viaje que de descanso.

El planteamiento de los recortes debería ser de otro modo. Un análisis más exhaustivo de la situación sería lo correcto, ya que son los pequeños detalles los que se le pueden escapar a un administrador concursal. A veces una cosa barata aporta menos que otra con un coste mayor y que se pueda considerar imprescindible. ¿Son acertadas estas medidas?


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