sábado, 13 de abril de 2013

Oumar Diakité


DXT, sábado 13 de abril 2013

Oumar Diakité

Reconozco que uno de mis puntos débiles es el baloncesto. No me considero aficionada a este deporte, aunque empiezo a disfrutarlo de otra manera. Como gallega, por supuesto sigo los resultados del Básquet Coruña y poco a poco parece que consigue engancharme. Sin embargo, aficionados o no al baloncesto, la noticia que nos entristeció la semana pasada fue la muerte de Oumar Diakité. Considero que se merece este espacio, así que hoy dejaré de lado el buen momento que revive al deportivismo.

Para los que no sepan de quien hablo, la semana pasada este jugador del Básquet Coruña falleció a los diecinueve años tras una enfermedad que en cuestión de semanas se ha llevado a un chico cargado de ilusiones, que dejó su Mali natal con un montón de sueños por cumplir. Sueños rotos. Aunque personalmente no le conocía, no he dejado de leer cosas buenas que avalan la calidad humana que los que conocen afirman que tenía. Por lo que me cuentan, era él quien aún sabiendo que su final llegaría en breve, animaba a cada una de las personas que le visitaban en el hospital donde se encontraba ingresado. Humildad, solidaridad, valores, ilusión. Son palabras que se repiten, en las que todos coinciden. Cierto es que cuando una persona fallece se tiende a ensalzar sus buenas acciones, pero en este caso las acciones lo respaldan.

Admito que soy demasiado sensible ante estas situaciones y la muerte en el deporte es algo que me afecta más de lo que debería, porque no consigo entenderla. Aunque no tiene explicación. Hace menos de un año, otra enfermedad se llevó a Miki Roqué con solo 23 años. Los casos de Puerta y Jarque, aunque carecen de antecedentes reconocidos, también se suman a la historia trágica del deporte de nuestro país. Parece contradictorio que una persona deportista que sigue hábitos de vida saludable, desaparezca de una forma tan prematura.

Mientras que unos intentan evitar la muerte a toda costa, otros la buscan: Rypien, jugador de hockey sobre hielo, falleció en 2011, un año después que la golfista Erica Blasberg y el atleta Wanjiru. Los tres murieron en extrañas circunstancias y se asocia a suicidio, otra situación que cada vez se repite más entre personas que en sus carreras profesionales alcanzan el éxito e inexplicablemente deciden acabar con él y con su vida.

Sin embargo, no nos había tocado vivir esto tan de cerca. Qué injusto que desaparezcan las personas con más ilusión y que por más que quieran, no tengan opción a elegir. Parece egoísta que las enfermedades se asienten en la gente joven que es el ejemplo de muchos niños que buscan seguir sus pasos. Ahora el Básquet Coruña suma un aliciente para seguir adelante, porque ya no hay que cumplir los objetivos de equipo, sino mantener también la tarea pendiente de quien se va: luchar, ganar y superarse. 

DEP Oumar Diakité.


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