sábado, 6 de abril de 2013

Creer


DXT, sábado 6 de abril 2013

Creer

La base de todo reto es la convicción. Miles de cosas que realizamos cada día como si nada, son mucho más difíciles de lo que creemos. Pero estamos convencidos de que saldrán bien y por eso salen adelante, sin pararnos a pensar en la complicación.

Cuando estás en el suelo todo el mundo quiere pisarte y verte cuanto más hundido mejor. Esto se puede aplicar a cualquier ámbito, incluso en las personas. Cuántas veces hemos visto como existe gente que vive disfrutando de las desgracias ajenas siendo incapaz de vivir su propia vida, disfrutando sus propios triunfos y aprendiendo de sus errores, manteniéndose al margen de la vida de los demás. 

Lo mismo pasa en el deporte. Todos los que se encuentran en la zona baja de la tabla se alegran de la situación que se vive en Coruña. En este caso, lo que hacen los demás sí importa, pero es más importante centrarse en lo que uno mismo puede conseguir. Cualquiera de estos equipos pueden ser mejores, tener mejores jugadores, más consistencia, más calidad. Pero les falta el golpe de fuerza que aporta la afición y de la que todos los medios españoles hacen eco. Si por algo se está caracterizando el Estadio de Riazor es porque aquí siempre juega uno más. Los noventa minutos comienzan mucho antes. Un apoyo incondicional y una fuerte creencia en el sentimiento blanquiazul que consigue convencer a los que están alrededor de que sí son posibles las cosas si realmente se cree en ellas.

El gran aliado para contagiar el optimismo entre los de fuera y los de dentro se ha personalizado en Fernando Vázquez. Su convicción ha llegado tarde al equipo, pero al menos dará todo por intentarlo. Un entrenador debe creer en su equipo o al menos, hacer ver que cree en él y así transmitirlo. 

Las comparaciones son odiosas, por eso mejor no entrar en la etapa de Paciencia, donde cualquier error se justificaba con la situación económica o con la explicación de que ganar es complicado. ¡Claro que lo es! Pero no es excusa. La suma de un “no” ininterrumpido se convierte en un “no” rotundo. El optimismo es un modo de vida que ayuda a que todo sea más sencillo. La realidad no solo la representan los números, existe un fondo sobre el que ponerlos. La escalada solo se puede hacer de tres en tres y se está consiguiendo. Los rivales directos, valen por dos porque suman victoria en puntos y en ilusión. La de Mallorca supo mejor que nunca y el aire que entra después de sufrir para ganar se siente con ganas. El botón de continuar está activado y la inercia de seguir para ver la luz sigue a un ritmo creciente. Ojo, que tampoco hay que llegar al extremo de dejarse llevar por la locura y salirse de la lógica, pero con la mentalidad en Segunda no se llega a ningún lado, aunque la realidad se aproxime a eso.

Si no se alcanza la permanencia, que no sea por no intentarlo, porque lo imposible solo tarda un poco más.


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