domingo, 17 de marzo de 2013

Dulce resaca


DXT, domingo 17 de marzo 2013

Dulce resaca en blanquiazul 

Ayer la lluvia empapó las calles de Coruña durante todo el día, pero la luz seguía brillando desde las 23.30 horas del viernes. Llegó un poco de oxígeno a la sala de urgencias. Una buena sensación para empezar el día algo más holgado a la hora de levantarse, suficiente con poner las noticias o leer la sección de deportes de cualquier periódico y recordar que sí se pudo, que los tres puntos se quedaron en casa. Un derbi no es un partido cualquiera. El Dépor pudo al Celta y lo mejor de todo, no solo en el juego sino en el saber estar, en la prudencia de mantenerse callado. Ya es costumbre que en Vigo calienten el partido de manera innecesaria a base de declaraciones fuera de lugar, buscando que desde Coruña llegue una respuesta a la guerra que intentan iniciar. Una respuesta que no llega porque quien mucho presume, poco se lleva. A ver si para la siguiente ocasión se centran en calentar el partido en el campo, no desde las salas de prensa durante una semana antes. Aunque viendo el historial, lo dudo mucho.   

Lo de Iago Aspas, visto por todos, no merece ni comentario al respecto, al igual que la actuación de Hugo Mallo. Aunque si vergonzoso es lo del primero, más lo es lo del segundo, que a pesar de pedir perdón por la famosa foto (y solo por la foto, no por el ejemplo de saber estar en la grada), añadió que se hizo la foto sin saber que el escudo era del Depor. Credibilidad nula. Hay que distinguir el papel que representas en cada momento. Desconozco si en las condiciones de los contratos se les prohíbe viajar o no con peñas, hacerse fotos o faltar al respeto en la grada. Pero lo que está claro es que lo que te da unas ciertas ventajas y derechos, también te implica cumplir unas obligaciones. De ahí la importancia de que un deportista profesional sepa distinguir cuando su vida privada puede afectar a su vida profesional. Porque te debes a un club, a una afición, a una ciudad. Y lo más importante, el respeto a unos compañeros que en algunos casos tienen que dar la cara para salir del paso de preguntas incómodas que hacen referencia a estas actitudes.

Una persona que trabaja en cualquier sector mínimamente expuesto debe indirectamente trabajar su “marca personal”, es decir, cuidar la imagen que da fuera de su área de trabajo, del terreno de juego. El jugador del Celta no ha sido el primero y es más que probable que tampoco sea el último. A veces uno no piensa que las cosas que dices o haces no te dañan siempre a ti mismo. Pero sí puede dañar a más gente, que de forma directa o indirecta, se ve afectado por tus acciones. Dejar en mal lugar a miles de personas por la inmadurez que conllevan tus actos.

La misma historia de siempre, no todo el mundo aprende con los ejemplos. ¿Qué necesidad hay de hablar si no se sabe usar bien las palabras que dices? Es mejor decir palabras inofensivas, porque nunca sabes en qué momento tendrás que tragártelas.

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