domingo, 10 de febrero de 2013

Menos hablar y más demostrar


DXT, sábado 9 de febrero 2013

Menos hablar y más demostrar

Las palabras no sirven de nada si las acciones no las avalan. Todas las justificaciones que han ido saliendo son y seguirán siendo insuficientes. Día tras día sale alguien a explicar lo que pasa: que si es un momento difícil, que hay que ganar, que se necesita el apoyo de la afición, que el rival es complicado… No. Hay que ir dejando a un lado las palabras y las explicaciones para dar paso a los hechos.

Obviamente, nunca he sido futbolista de Primera División y por tanto, nunca podré opinar como si lo viviese dentro de un campo de fútbol. Tampoco saber valorar si realmente un partido se vuelve difícil, si las expulsiones son inevitables o si el rival es demasiado bueno como para mantener las distancias. Pero hay cosas que saltan a la vista de todos. Se ven desde fuera y se tienen que ver desde dentro. Jugadas que no son aceptables en el fútbol profesional y actitudes que dejan lugar a dudas de que las ganas de salir de esta situación sean tantas como se dice. 

Muchos, totalmente descentrados del trabajo diario, atribuyen las derrotas a la mala suerte, los árbitros o cualquier factor que pueda servir de excusa. Puede ser que sea cierto, porque a veces sí lo es. Pero puede suceder una vez, dos, tres… todas es prácticamente imposible. Cada uno puede hacer con su vida personal lo que quiera, pero las salidas nocturnas no respaldan las explicaciones, ni dejan claro que lo que realmente se busque sea salir del descenso y mejorar. Tal vez a eso sea lo que desestabiliza a la afición que ataca duramente a la plantilla. 

Se les ha dado todo. Apoyo, en cada partido en Riazor pero también fuera, recorriendo cientos de kilómetros para animar al equipo lejos de casa. Esperanza, esperar hasta el siguiente partido con paciencia y vistas a remontar el resultado para empezar a levantar cabeza. Comprensión, la situación económica dificulta muchas cosas, entre ellas los fichajes y la incertidumbre del tema de Hacienda. Confianza, creer en cada uno de los jugadores desconocidos que han ido llegando y darle la oportunidad de demostrar (en algunos casos, esperando todavía) todo lo que se dice que valen. ¿Qué mas hace falta? 

Aunque se haya dado todo y lo que se recibe no sea del mismo nivel, es inaceptable que se consientan espectáculos como el del entrenamiento de esta semana. El respeto es la base de cualquier cosa y más en un sector que continuamente se tacha de racista, irrespetuoso y que da pie a continuas agresiones físicas y verbales. Por suerte el incidente no fue a más, pero la tensión es tanta que es posible que sí se llegue a algo peor si esta tarde no se gana al Granada.

La posibilidad de salvarse se va reduciendo a la vez que la paciencia se va perdiendo. No beneficia en absoluto el trabajo de los medios nacionales, para los cuales no existen más clubes que Real Madrid y Barcelona, y que aparecen para poder recalcar la delicada situación que se está viviendo y recordar a todo el mundo que las cosas no van como debían.

Cada vez veo más cierto eso de que cuando haces las cosas bien, nadie se fija, pero cuando las cosas van mal, todos están pendientes de ver qué más cosas negativas hay que sacar.

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