domingo, 24 de febrero de 2013

Pérdida de neuronas en futbolistas


Fútbol: El peligro de los golpeos con la cabeza


En el fútbol americano, las conmociones cerebrales debido a los golpes en la cabeza, es algo más que habitual. Sin embargo, cada vez son más los estudios que confirman que estos también tienen una repercusión notable en lo que distinguimos como ‘soccer’.


Entre ellos podemos distinguir los involuntarios, que en difíciles ocasiones se pueden evitar, como son choques en algún salto, codazos o incluso golpeos con pie o rodilla en el caso de que el portero sea el receptor. Pero hay que destacar que un gran porcentaje de rechaces de balón se realizan golpeando con la cabeza. Estas contusiones, aunque estén influidas por la inercia de actitud del juego, son evitables, sobre todo después de conocer los efectos que producen, a pesar de que el cráneo es el hueso más duro del cuerpo humano, precisamente contrarrestando la fragilidad del cerebro, sensible a los golpes que recibe contra las paredes óseas que originan roturas de vasos sanguíneos y a su vez, pérdida de células.


La preocupación de este tema se debe a la cantidad de personas que practican este deporte en todo el mundo y la edad temprana a la que empieza a darse.


La afectación cerebral se produce cuando estos choques cabeza-balón se repiten de forma continuada, sobre unos 1000-1500 golpes anuales. Pero está confirmado que son más peligrosos los cabezazos entre dos jugadores. Aunque estos no influyen igual en todas las áreas del cerebro, está comprobado que las que sí se ven afectadas son el área de la visión, el área de la memoria y la atención. En casos extremos también se ve afectada la capacidad de reacción psicomotora. Estos cambios se deben a la muerte de células cerebrales por consecuencia de contusiones repetidas en la misma zona.


Las lesiones cerebrales derivadas del fútbol, aunque son lesiones a largo plazo y de lenta detección alcanzan el 20% de lesiones en este deporte. El fútbol es una de las prácticas deportivas que utiliza más la cabeza y a su vez, contradictoriamente, no exige una protección para ella.


Los estudios repetidos en las dos últimas décadas por diferentes centros médicos y universidades de todo el mundo confirman los resultados arrojados.




Petr Cech, portero checo del Chelsea, que sufrió en 2006 un rodillazo que le produjo la fractura del cráneo, debido a la cual juega con protección de la cabeza.





Fuentes: Universidad de Harvard (Boston), Universidad Ludwig-Maximilians (Múnich), Journal of the American Medical Association, Universidad de Rochester (Nueva York)

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