domingo, 13 de enero de 2013

La mujer y el deporte: Parte I

El deporte es un sector que crece continuamente. La mujer es una figura en alza dentro de él. Si bien en su origen no estaba bien vista su participación, hoy en día cada vez son más las mujeres que se dedican íntegramente a ello. En esto tienen mucho que ver los diversos programas que respaldan su participación, tanto como deportistas como en la organización deportiva, gracias a organismos como el Consejo Superior de Deportes o la FIFA.

La FIFA, máximo exponente del fútbol, tiene como objetivo fomentar este deporte en la mujer y mejorar las infraestructuras y asociaciones existentes con el fin de equiparar ambos sexos. Además de organizar torneos y formaciones prácticas, también aumenta la formación para mujeres que busquen su futuro en los banquillos o en el arbitraje. 

Pero los avances más notables vienen de la mano de mujeres emprendedoras y activistas. El caso de Nettie Honeyball fue de los primeros. Esta defensora de la mujer creó en el año 1894 el British Ladies Football Club. La sociedad inglesa de la época lo acogió con éxito a pesar de que este deporte excluía a las mujeres. Este proyecto duró poco, puesto que la Federación Inglesa no reconoció el fútbol femenino como deporte y boicoteó las intenciones de crear una Liga federada de mujeres. A pesar de todo, esto sirvió para demostrar que la no participación de la mujer en el fútbol se debía a una causa de exclusión social, no de capacidad para conseguir alcanzar el éxito. 

El éxito de la mujer en el deporte lleva un elemento adherido que es el hecho de superar las barreras sociales y cualquier otro estereotipo cultural que impiden que la meta se alcance con la misma facilidad que podría hacerlo el hombre. Por cuestiones de religión, cultura o simplemente costumbre, muchos países siguen tratando a la mujer por debajo del hombre y con ello, su participación deportiva. Alegando que el deporte fue creado por los hombres y para los hombres, las mujeres reivindican sus derechos abriendo cada vez caminos más amplios en cada una de las disciplinas deportivas, ignorando cuestiones de fortaleza, capacidad o resistencia. 

Su entrada en el deporte fue tardía. En los Juegos Olímpicos de 1900 se permitió la participación de la mujer de manera restringida: solo en tenis y golf. Poco a poco, se fueron integrando en otros deportes, como el atletismo, la gimnasia… A día de hoy, gracias al Comité Olímpico Internacional (creado en 1894 en la Sorbona de París) y a su afán por el cumplimiento de los objetivos marcados desde su inicio, a nivel olímpico podemos hablar de la igualdad entre el hombre y la mujer. 

Cuando hablamos del deporte femenino, en el mayor de los casos se asocia a deportes como gimnasia rítmica, patinaje, natación sincronizada… Sin embargo pocos piensan en el fútbol femenino, deporte rey a nivel mundial, pero siempre en su vertiente masculina. 

En España, es el gran olvidado, pero no lo es sin embargo para países como Estados Unidos. La Superliga Española -el equivalente a la Primera División- queda muy lejos de la popularidad norteamericana. 




Proyecto Fin de Máster. 2011-2012.

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