sábado, 22 de diciembre de 2012

Vacaciones amargas


DXT, Sábado 22 de diciembre 2012

Vacaciones amargas

La situación que vive el Depor ha llegado al límite al que nadie quería llegar. El partido del jueves era la única opción de aferrarse a la vida antes de finalizar el año. Pero el regalo adelantado de Navidad que se esperaba desde Barcelona nunca llegó.

La tensión empieza a romper en pequeñas grietas que poco a poco acabarán por debilitar la confianza, pero no la esperanza.

Es difícil poder opinar sin herir a alguna de las dos partes que se comienzan a expandir en el panorama blanquiazul, los que se encuentran a favor de la continuidad del técnico y los que no. El tema de la directiva y la falta de liquidez (que no solvencia) mejor dejarlo a un lado. Sin embargo, poco a poco parece que el número de seguidores se acumula más en el lado que busca el cambio de entrenador. Que algo falla está claro y posiblemente pueda haber tantas combinaciones de alineación como personas que lo miren y todas igual de viables. Pero la que cuenta es la de una. Podría hablar de pequeñas diferencias de mi forma de pensar en comparación con la de Oltra, y seguramente, no seré la única que opine diferente y que vea cosas que cambiaría desde el minuto uno. Pero no serviría de nada.

Algo falta y algo falla. La suerte, por ejemplo, no se está dejando bañar de blanquiazul. Pero como la suerte no solo nace, sino que también se busca, hay que darle la vuelta al problema para deshacer el nudo desde el conocimiento de su enredo.

¿Está Oltra aprovechando al máximo los recursos de los que dispone? Creo, y sin intención de criticar, que no. No por esto hay que despreciar su trabajo del ascenso, pero tampoco por eso mismo hay que estarle eternamente agradecidos. El buen trabajo y la buena valoración se centra en reconocer los aciertos, pero también los errores. Y en este caso, los últimos predominan sobre los primeros. Que sí, todos sabemos que hay que ganar. Esto no es nuevo. Conseguir que el balón entre en la portería contraria es vital. Mantener a cero la propia también. Pero tal vez, de donde se puede sacar un 80 o 90%, se saca un 40%. El individualismo en exceso emborrona lo demás. Sinceramente, no sé donde vio Oltra que en Cornellá el juego haya sido parejo, como decía al final del partido. El Espanyol se valió de su juego en grupo para superar al individual. Once valen más que uno.

Su rueda de prensa a mí por lo menos, me deja descolocada. Afirmaba que vio un vestuario tocado y afectado por la derrota, pero que él se seguía sintiendo fuerte. A esto me refería con el aprovechamiento de recursos. Sentirte fuerte para poder sacar al equipo adelante es lo más difícil de conseguir. El caso es que si esta energía no se transmite, no sirve de nada.

Saber aprovechar cada una de las oportunidades y cada una de las capacidades. Hay jugadores polivalentes y con capacidad para hacer más de lo que hacen, pero no son ellos los que pueden tener la última decisión de obtener el permiso y los medios para hacerlo. El trabajo técnico-jugador es algo conjunto centrado en el conocimiento mutuo de ambas partes y que una conozca al 100% las ventajas que la otra le puede ofrecer y de ahí, aprovecharla. El resultado llega de la unión de ambos trabajos.
Vacaciones para desconectar, análisis para salvar y fuerza para volver con la seguridad de poder hacerlo bien. 


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