sábado, 8 de diciembre de 2012

Tarde decisiva


DXT, sábado 8 de diciembre 2012

Tarde decisiva

Situaciones opuestas y con necesidades diferentes. Así llega el fin de semana para el Atlético de Madrid y el Deportivo. La aparentemente única similitud es que ambos son segundos en la tabla: unos por arriba y otros por el final. El número de puntos lo dice todo. Una situación desequilibrada en un momento complicado.
La necesidad de ganar cada vez es mayor. El Deportivo, que viene de perder contra el Betis en un partido que no fue malo y donde tuvieron sus momentos de máxima posesión, sabe que el Vicente Calderón no es un campo fácil y que serán noventa minutos intensos, donde cada oportunidad tiene que ser aprovechada al máximo. Máxima convicción de que si se quiere se puede, pero con eso sólo no se gana.  

Al igual que ante el Betis, otro ex deportivista buscará reivindicarse. Si la semana pasada le tocaba a Rubén Castro, que cumplía su objetivo, esta vez será Adrián el que le quite protagonismo al nuevo ídolo del Atleti, Falcao. Por suerte para algunos, no está en su mejor momento. Aunque mejorar su última etapa en el Depor tampoco era muy difícil, parece que todavía está algo relajado tras su decente actuación la temporada pasada.

Mientras el Deportivo ha estado centrado en su partido del domingo, el Atlético estaba más preocupado por resistir a la climatología adversa de la República Checa que por pensar en el partido de mañana. Simeone reconoció su predilección por hacer mejor juego en Liga que en Europa, por eso dejó a sus jugadores más valiosos en casa. Tal vez esto influyó en que el jueves perdiesen por un gol a cero ante el Viktoria Plzen. Aún así, todo influye, y cualquier contratiempo de este tipo es un punto a favor para los rivales que tendrán que oprimir las ganas de victoria que trae el equipo rojiblanco.

Tenso y emocionante a la vez, porque cualquier resultado será el que apunte a pasar las vacaciones de Navidad tranquilos o al borde del abismo. Poco queda ya para que el equipo se tome sus días de descanso y el margen para dejar hechos los deberes es cada vez más estrecho.

En el centro de polémicas, el entrenador. Pase lo que pase, su nombre sonará mucho tanto para sus detractores como para sus fieles. El riesgo del cambio la semana pasada fue tal vez señal de su llegada al extremo en límites de presión máxima cuando no se llega al objetivo y la búsqueda a toda costa de un gol forzado y necesitado. Pero su seguridad aparentemente es total. Y el apoyo del grupo también. Sin embargo, la afición, pese a estar con el equipo bajo cualquier concepto, parece que se divide en opiniones ante su continuidad. 

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