domingo, 11 de noviembre de 2012

En el punto de mira


DXT, Sábado 10 de noviembre 2012

En el punto de mira

El tema de la semana finalmente ha resuelto dudas tras la rueda de prensa de Lendoiro el pasado jueves. Lógica y esperada. Bajo una nube de expectación, rumores y diferentes teorías, lo más sencillo es exponer la situación y contestar a las preguntas. La pregunta con la respuesta más variada seguramente sea a cuánto asciende la deuda con los acreedores del Deportivo.

Es normal que la cantidad de la deuda varíe según la fuente. De manera oficial, según lo exigido por el Real Decreto correspondiente en la normativa vigente, sólo se pueden presentar en las cuentas oficiales a signo positivo las subvenciones, los ingresos fiscales y los fondos propios. Las subvenciones, en los últimos años están muy reducidas para deporte profesional o clubes de fútbol ya asentados. El Estado a través del Consejo Superior de Deportes, sitúa al fútbol como quinto destinatario de fondos, por debajo de deportes como el atletismo (el primero) o el piragüismo, que busca fomentar. Está claro que de la cantidad percibida los clubes profesionales apenas reciben, puesto que no se considera recepción prioritaria al contar con otros ingresos.

Así que, partiendo de la base de que las subvenciones para el fútbol son escasas, la mayor franja de ingresos la aportan otros factores. Y es que esto de anteponer los intereses económicos a los deportivos no es de ahora. Samaranch como presidente del COI ya descubrió en la década de los 80 la cantidad de dinero que se podía mover vendiendo los derechos televisivos sobre unos Juegos Olímpicos y creando un programa de patrocinio. Viendo el negocio, rápidamente se implantó el mismo sistema en el fútbol y ahora mismo es el que mayor liquidez mueve en casi cualquier deporte.

El paso de una temporada en Segunda División reduce los ingresos televisivos de una manera muy notable, al igual que los patrocinadores. Las marcas chinas y de Oriente Medio parecen estar de moda a la hora de poner dinero para sanear balances de sociedades deportivas, pero la atracción no es mutua. Simplemente se fijan en las grandes ciudades o en los equipos plagados de revuelo mediático y comercial.

Descartando grandes ingresos por estas vías, poco a poco hay que reducir la deuda, saltando la posibilidad a la que se han acogido en los últimos 8 años casi 30 clubes españoles. ¿Qué salva un concurso de acreedores? Bajo mi punto de vista, el Gobierno no tiene muchos puntos a “adelantar” con esta iniciativa. Lo que busca es forzar el pago inminente de un dinero que, obviamente, no se tiene. Además de ello, el principal acreedor es Hacienda, puesto que la pérdida seguiría siendo para el Estado. Una acción desesperada consecuente de la crisis española y de la que como todo, tiene que haber algún culpable, en este caso, los equipos de fútbol.

Por lo tanto, de donde no hay no se puede sacar. Por ahora, no habrá concurso de acreedores, por lo menos de manera voluntaria y parece ser que a día de hoy tampoco de manera judicial. El respaldo económico más directo está en lo deportivo. Si los resultados van bien, las cuentas pueden ir un poquito mejor. Si el posicionamiento en tabla es superior, el ingreso es mayor. Aclarado lo económico de boca del presidente y sin más intermediarios, aunque no resuelto, la única salida en la que centrarse es seguir con la racha de victorias, comenzada en Riazor el pasado fin de semana.


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