domingo, 21 de octubre de 2012

La lógica en la LFP continúa


DXT, sábado 20 de octubre 2012

La lógica en la LFP continúa

Otro puntito más para aprender de los ingleses, más organizados en esto de los días, y sobre todo, de los horarios. Si alguien quiere saber qué día y a qué hora juega su equipo en la Premier League, nada más sencillo que mirarlo en cualquier momento de la temporada y poder hacer tus planes. Incluso conocer la hora y el precio de la entrada. En la mayoría de los equipos, como es el caso del Chelsea, los precios se dividen en grupos, según la categoría del rival. Vamos, que todas las facilidades están disponibles para que los aficionados puedan gestionar con antelación su economía y su tiempo.

Aquí nada de eso. ¿Dónde se ha visto poner a la venta unas entradas sin saber ni siquiera el día ni la hora del partido? Sumando a ello, el desplazamiento por ser un partido fuera de casa. Por supuesto, estas cosas sólo se ven donde reina el mandato de la LFP y sus acciones inentendibles. Como cada vez la jornada de Liga es más amplia, comprar una entrada “a ciegas” significa estar disponible de viernes por la tarde a lunes por la noche.

El hecho de que las entradas puestas a la venta en Riazor para ir a Vigo se hayan agotado en un día, tal vez, sea algo en contra de esta teoría. Pero si por la Liga fuese, habría que esperar al mismo día a que decidiesen a qué hora les viene bien que se dispute el encuentro. Que la fecha y hora de los partidos se anuncie con tan poco tiempo de margen no es nada nuevo, pero un derbi a una semana es una locura. Partiendo de la base de la “complicación” que conlleva organizar un partido así, no solo para los clubes sino para los ayuntamientos, puesto que hay un desplazamiento notable de afición contraria, una rivalidad conocida por todos y varios factores más que suponen una coordinación prevista con anterioridad para la ciudad donde se lleva a cabo. Por no hablar de desplazamientos organizados desde el otro lado.

Eso sí, el número de entradas disponibles por parte del Celta al Depor se ha reducido en casi un 50% del año pasado en Segunda a esta temporada. La respuesta a esto es que el número de socios aumentó notablemente y por eso es imposible facilitar más entradas para visitantes. Ilógico también cuando apenas se nota diferencia en la grada viguesa de un partido de la temporada pasada a ésta.

Finalmente, partido un sábado por la tarde y sin más entradas a la venta ni tiempo para gestionar una solución, todo por tener que esperar a que las televisiones se decidan a ver quién pone más o menos dinero para hacer más caja a la hora de una retransmisión en directo. Además de poner limitaciones máximas al club afectado, que ya no sólo se encuentra a la espera de saber cuándo van a jugar, sino de cerrar un viaje para una plantilla entera, algo que se complica si en vez de ser un desplazamiento a Vigo sea a otro punto de España, donde haya vuelos de por medio y problemas con la disponibilidad hotelera según la época del año, por no hablar de la subida de precio por poca antelación en la reserva.

¿La culpa? La LFP y su obsesión con preocuparse más del dinero que de la satisfacción de los aficionados al fútbol de este país. Como siempre y sin intención de mejora. 



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