martes, 16 de octubre de 2012

Del ocio al negocio


DXT, Sábado 13 de octubre 2012

Del ocio al negocio

La moda de crear nuevas infraestructuras para albergar competiciones deportivas está a la orden del día. Si a esto le sumamos la múltiple utilidad de algunas de ellas, bien para dar cabida a diferentes funciones o bien para ser reutilizable como el caso de los Juegos Olímpicos de Londres, el presupuesto invertido se ve mucho más amortizado.

¿Pero qué pasa con los estadios de fútbol? Estos días me he dedicado a observar las maneras de cómo tirar el dinero en épocas de crisis. Casos concretos, el nuevo estadio del Athletic de Bilbao, a 50 metros de San Mamés y el nuevo Mestalla en Valencia. Ambos, con una estructura a medio hacer y una obra parada por falta de liquidez. Si el fin de estas nuevas construcciones es aumentar el aforo en cada partido hasta el punto de sumarle unos 10.000 o 20.000 espectadores. Y éstos cada vez, son menos. Como decía la semana pasada, el Rayo Vallecano ha sido otro en sumarse a la iniciativa de Lendoiro de poner a la venta entradas para acompañantes de socios. Pero ni es el primero en seguir la idea ni será el único. Acciones contradictorias de querer llenar un estadio vacío pero a su vez ampliarlo para tener más entrada.
Aquí es donde aparecen los chinos o las grandes empresas para tener su lanzamiento publicitario en el mercado aprovechando los puntos débiles de la economía de los demás. A la vista están casos de rebautizar los estadios para recibir una cantidad de dinero notable: Iberostar en Mallorca o el Emirates del Arsenal en Londres.

La LFP y sus horarios, como siempre, dan ejemplo de que hay que vivir acorde con las costumbres de los demás países. Pero si esto no es suficiente, ni que sus empresas sean patrocinadores o que sus Jeques decidan comprar equipos enteros sin conocer ni siquiera la filosofía del club, ahora también pretenden estar en primera línea publicitaria aprovechando las nuevas construcciones. ¿Están permitiendo en exceso la influencia de los países emergentes?

El problema de esto será que la Liga Española se acabe convirtiendo en la Liga de Fútbol estadounidense (MLS), donde entienden el fútbol como negocio y no como afición. Lo mismo te puedes encontrar a un equipo en una ciudad como encontrártelo a los dos años en otra, como si de reubicar un mueble se tratase. El funcionamiento del club es totalmente de negocio que busca la rentabilidad económica en la ciudad que mejores ofertas les propone. Es por ello que promueven la construcción de instalaciones deportivas y acciones de integración ciudad-club de fútbol, para mantener allí el equipo y sacar beneficio de ello.

A este paso, la que es reconocida como una de las mejores Ligas del mundo, dejará de serlo para seguir lo paso de los americanos, en versión oriental.


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