domingo, 26 de agosto de 2012

Cambios


DXT, Sábado 25 de agosto 2012.

Cambios

He llegado a un punto en el que no entiendo para quién se juega la Liga. O mejor dicho, en quienes piensan los responsables de fijar los horarios en el momento de hacerlo. La respuesta debería de ser: en la afición. Pero no. No es así.

Me intento poner en el lugar del iluminado que decidió que, con el calor, es mejor aplazar de manera exagerada los partidos. Pero, ¿alguien me puede explicar cuánto supone la diferencia de dos grados que hay entre las diez y las once de la noche? ¿O qué sentido tiene jugar un lunes a las 19h? El fútbol, de toda la vida, ha sido el fin de semana.
Y sino que se lo digan a aquellas personas que como cada verano, decidieron sacar el abono de su equipo y se encuentran en que el partido se disputa a las once de la noche un domingo, o un lunes. Entiendo que hay una grave situación de desempleo en España, pero ¿ya no se madruga para ir a trabajar o ir a clase?

Después de esto a nadie le sorprende ver cosas extrañas como partidos que se cambian de las diez de la noche a las 19.50. Ojo, 19.50, no 20. Lo más normal del mundo.

Hemos pasado de tener una jornada de fútbol de sábado y domingo a tener una Liga de cuatro días. Si tenemos en cuenta que la semana dura siete, casi se junta una con otra. Eso por no hablar de partidos entre semana, de Copa, Champions, Europa League o similares.

Las primeras estadísticas ya dejaron unos números más que normales dada la situación. Los partidos a las once de la noche no llegaron ni a completar la mitad del aforo. Más del 52% de los asientos estaban vacíos. El mío incluído, ya que estando de vacaciones y no pudiendo ver el reestreno del Depor en casa, cualquier partido vale para matar el mono de fútbol en directo. Pero las entradas se quedaron intactas por la pereza del horario. Tras soportar temperaturas de casi 40 grados, las once de la noche se hace una hora malísima para meterte en un estadio hasta la 1 de la madrugada. Y como yo, seguro que más de uno se encontró en la misma situación. Peor aún si esta hora se junta con que el día elegido es un domingo o un lunes.

Lamentable que la organización deportiva se tenga que ver tan dependiente de la económica, o lo que es lo mismo, de las televisiones, que son las que generan mayor número de ingresos en el fútbol. Tanto Canal+ como Mediapro, se han tomado su propia guerra en cuestión de horarios.
Una vergenza que la Liga utilice este reparto como arma para favorecer a los clubes que les interesa, proponiendo ellos mismos la importancia que consideren a cada uno de los partidos a disputar y anulando la capacidad de elección del espectador de ver el partido que quiera, que al fin y al cabo, es el más perjudicado. Lo peor, la dificultad de desarrollar con normalidad un campeonato en el que debería de primar el factor deportivo sobre el económico.
Como siempre, conflictos entre la LFP y los clubes, donde el mediador, el Consejo Superior de Deportes, parece que no acaba de desarrollar su función en estas polémicas buscando una solución que dé el tema por zanjado.

Lo más contradictorio es lo siguiente. La Liga se justifica en que los cambios se hacen por el calor, fijando las siete de la tarde como hora más temprana para iniciar un partido. Algo que alargan hasta las once de la noche y reparti←ndolos en distintos días para que no coincidan. Bien. Sin embargo, adelantan un partido de las seis de la tarde de un sábado a las cuatro. Claro, a las cuatro hace menos calor que a las seis y menos aún que a las once. Eso sí, en Segunda División el termómetro no es el mismo, puesto que estos horarios permanecen inalterables.

Lunes a las siete de la tarde. Otra innovación lógica de los nuevos horarios. Aunque para sorpresa de todos los que creían que no, el de Riazor ha sido de los partidos que más aforo a completado a pesar del horario. Como siempre, dando ejemplo.

2 comentarios:

  1. ¿oye, y cómo te pagas los masters? eres mi ídolo

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  2. Como se suelen pagar las cosas. Trabajando.

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