sábado, 12 de mayo de 2012

Euforia rojiblanca, tristeza del mismo color


DXT, Sábado 12 de Mayo 2012

Euforia rojiblanca, tristeza del mismo color

España ha brillado en Europa. No es fácil que los dos representantes en una importante final de competición europea sean del mismo país. Pero en España tenemos esa capacidad de tener deportistas en lo más alto de todas las disciplinas. Y mantenerlos. Esa calidad, ese fútbol que marca y que se eleva a la élite mundial y eso es lo que esta semana se ha demostrado.

Este tipo de partidos son los que te aportan dos cosas en una: alegría y tristeza. Al mismo tiempo se podía sentir la emoción y felicidad contra la rabia e impotencia sobre el mismo césped y vestida del mismo color. Todo en uno. Ver cómo un veterano Antonio López consolaba a Íker Muniain, o ver cómo disfrutaban de su copa los atléticos mientras de fondo lloraban los leones.

Y aquí haciendo mención a una opinión personal, aprovecho para hacer un inciso recalcando que no a todos se les notaba la misma alegría. Alguno que otro respondía ante las cámaras con una tranquilidad y pasividad que no se sabía bien a qué equipo pertenecía. Bueno, todos los equipos tienen a algún referente que juega y en el minuto 91 aún no le queda claro que su equipo ha sido el que ha ganado, así que viendo que la sangre no corre por sus venas, le perdonaremos la falta de motivación que mostró en su etapa coruñesa.

Cuando la trayectoria de ambos clubes es brillante, es difícil arriesgar de antemano y predecir quién será el que gane. Sólo puede ganar uno, el esfuerzo de toda una temporada se transforma en la suerte que puedas tener durante 90 minutos, a pesar de tener unas claves que hayan conseguido pasar por encima de todos. Bielsa tiene una estrategia bien marcada y sabe qué hay que aportar en cada momento, pero esta vez, Simeone y sus pupilos fueron más listos. La base en la final ya no es sólo la táctica, sino la psicología. Y así fue, esos minutos de inicio donde los madrileños fueron capaces de poner nerviosos a los vascos, fue la clave del resto del encuentro. A la mínima, las reminiscencias del nerviosismo y dominio inicial volvían a nublar la actuación de los bilbaínos.

Ahora ya pasó. Nueva jornada de Liga, nuevo fin de semana y nuevos objetivos. Así que ni unos tienen que bajar el ritmo por ser ganadores de la Europa League, ni otros tienen que hundirse por no habérsela llevado a casa. Éstos últimos además, pueden marcarse un nuevo objetivo a corto plazo: la final de la Copa del Rey. Una oportunidad para quitarse esa espinita.

Cómo dijo Sócrates: “No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden”. Efectivamente. Es difícil olvidar la gran temporada que están haciendo ambas plantillas. Equipos históricos en la Liga Española y equipos con un valor en común muy importante, del cual deberían tomar recortes otros muchos: las categorías inferiores. Ambas canteras son consideradas de las mejores de España y tienen una política de formación y mejora de las más ejemplares.

Las finales sólo duran 90 minutos, lo demás permanece en el recuerdo. Así que ya es momento de seguir adelante y volver a la vida normal, dejar atrás las celebraciones y las tristezas. El mundo no se acaba en Bucarest. 


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