jueves, 5 de abril de 2012

El poder del fútbol


DXT, Sábado 10 de Marzo 2012

El poder del fútbol

El pasado jueves, un trocito de San Mamés llenó Old Trafford. Hoy, un trozo de Riazor se hará notar en el Pedro Escartín.
Así es el fútbol. Capaz de ilusionar, de mover emociones hasta el punto de que haya miles y miles de personas que sean capaces de invertir su tiempo, su dinero, sus ratos libres, por ver jugar a su equipo lejos de casa.
Esta semana, la afición bilbaína hizo vibrar las gradas del “Teatro de los sueños”, con más de 8.000 aficionados rojiblancos que hicieron sentir a su equipo como en casa, animando, apoyando, sin dejar de hacerse notar. Los más afortunados, pudieron viajar desde el País Vasco a la ciudad inglesa en avión, o bien la línea regular Bilbao-Manchester (por supuesto, completa desde hace semanas) o en alguno de los vuelos chárter que se fletaron desde Bilbao y desde Vitoria. ¿Y los demás? Pues no podían ser menos. Cualquier medio era válido para ver un partido de los grandes, un partidazo. No todos los días se juega contra uno de los mejores de Europa. ¿Hasta qué punto es capaz una persona de realizar un viaje por carretera de entre 14 y 20 horas para ver jugar a su equipo durante 90 minutos? Está claro que los bilbaínos (con todo mi respeto) siempre se han caracterizado por hacer todo ‘a lo grande’. ¿Qué son 20 horas de coche? Nada. Incluso me han llegado a decir: “Yo me hubiese hecho 40 horas por ver al Athletic”. Una locura.
Hasta ha habido gente que viajó vía Barcelona (es decir, lo mismo que ir a Santiago pasando por Roma), para ir a Manchester, sin tener ni siquiera entrada asegurada. Pero esto es el fútbol. Es emoción, es sentimiento.
Tal vez, sea el deporte con mayor capacidad para mover a un gran número de personas, sea el día que sea, al lugar que sea, y aunque estemos en una de las mayores crisis de España.
Pero esto no sólo pasa en Europa, ni sólo pasa en Primera. Hoy, cerca de dos mil aficionados blanquiazules se sentarán en las gradas del Pedro Escartín para ver el duelo de los “Dépor”: Deportivo Guadalajara contra Deportivo de la Coruña. Cierto es que no es comparable el encuentro del jueves con el de hoy, me matarían por comparar al Guadalajara con el Manchester United. Pero sí es muy valorable, sobre todo teniendo en cuenta el destino, Guadalajara, ciudad que apenas muestra valores turísticos.
Parece que va a ser verdad eso de que los líderes, sean de lo que sean, nunca viajan solos. Y eso va a demostrar la afición coruñesa dejando en el registro del Guadalajara una de las mayores entradas de su historia.
Pero estas aficiones son envidiables. Ni siquiera el Real Madrid o el FC Barcelona son capaces de crear esta ilusión. Son grandes, son poderosos y están acostumbrados a disfrutar de títulos. A veces, las expectativas de la afición son mayores de lo que realmente el equipo ofrece, porque tienen capacidad para ello y no les sirven las excusas para no conseguirlo.
En equipos más humildes, la plantilla es la que hay. No siempre se tiene al jugador que se quiere o al que se intenta fichar pero no hay potencial económico para ello. Entonces se recurre a adaptar, reubicar a la plantilla que tenemos, recolocar jugadores en nuevos puestos para suplir carencias, probar juegos diferentes, resumiendo: trabajar más. Los jugadores, más centrados en su carrera deportiva que en su imagen publicitaria de grandes firmas, quieren disfrutar jugando, pero sobre todo, hacer disfrutar a los espectadores y crear en ellos una emoción, una ilusión por conseguir los objetivos marcados.
Esta ilusión se demuestra con este tipo de acciones, desplazarse sin límite de distancia por un equipo que te llena.
Sólo espero que todas esas personas que han viajado hasta Guadalajara puedan volver con la misma felicidad con la que han vuelto los aficionados del Athletic desde Manchester, y por supuesto, con el ascenso un poquito más de nuestro lado.


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